Opinión

Insumisión Vs. Rebelión

Alfredo Menéndez | Lunes 15 de marzo de 2010
Hay palabras con las que a los políticos se les llena la boca. Como con un mazapán pero en versión fonética. Y si no observen con que fuerza pronuncia Esperanza Aguirre la palabra ‘rebelión’ o con que énfasis silabea Tomás Gómez ‘antisistema’ o ‘insumisión’. La vehemencia es sólo una fase más de esta pequeña gran guerra en la que todo el mundo empieza a tomar posiciones: la guerra del IVA.

Durante todo un trimestre, nadie ha reparado en la subida de dos puntos en el Impuesto del Valor Añadido que ahora levanta pasiones. Ha ido pasando desapercibida y ahora en esta batalla hay que tomar partido: o se está favor o en contra. Parece fácil pero no valen medias tintas. De un lado, la ‘rebelión pacífica’, oxímoron imposible que podría hacer revolverse en su nicho alargado a Miguel Delibes y que blande Esperanza Aguirre. Y de otro lado, los oficialistas que defienden que la subida es justa, justa y necesaria, pero que en realidad es el papelón y patata caliente que les toca con el argumentario oficial en la mano: al PSM le toca defender en Madrid la siempre desagradable posición de que una subida de impuestos es estupenda.

¿A quien le gusta pagar un 2% más por lo mismo? Para que engañarnos: a absolutamente nadie. Da igual apelar a un supuesto bien común porque nada podrá hacer que haya manifestaciones en la calle a favor de una subida del IVA. Precisamente por esto, cualquier campaña contra una subida de impuestos siempre estará un escaloncito por encima en la carrera por ser Miss Simpatía que una campaña que defienda lo contrario. No tiene siquiera que ver con el carácter latino. Tiene que ver con el sentido común de que a nadie le gusta pagar más. Pero lo que también sucede es que luego surgen otras paradojas: pedir firmas contra una tasa es responsabilidad ciudadana. Nos lo contaba David Lucas. Y pedir firmas contra un impuesto es de hoolingans antisistema. Nos lo cuenta Tomás Gómez. Las dos peticiones sirve exactamente para lo mismo: para un estupendo ejercicio melancólico que es a lo que conducen los esfuerzos inanes. Ya que no tiene pinta ni de que Gallardón vaya a retirar la tasa ni Zapatero bajar el IVA. Pero aceptando esto, deberemos aceptar también que todo el mundo está en su derecho de protestar, faltaría más.

Hay quien se siente cómodo en el debate semántico sobre si llamar a una rebelión es responsable o antisistema. Es un debate entretenido pero no entra en el fondo. Ni dos puntos más nos van a arruinar, ni con dos puntos más arreglamos todos los problemas. Pero para ser el último debate del invierno, no está mal.

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