El Ayuntamiento de Madrid quiere reubicar varios puestos situados en la plaza de la Independencia para cumplir con sus planes de estética del mobiliario urbano. Algunos tenderos se quejan de que tienen almacenes subterráneos que el Consistorio se niega a construirles en su nueva ubicación, mientras que ellos tienen que pagar 40.000 euros por unos nuevos quioscos homologados.
Los quioscos van camino de convertirse en el nuevo quebradero de cabeza municipal. Todavía no se ha apagado la pólvora entre Ayuntamiento de Madrid y Gobierno regional en cuanto a los criterios de homologación y la estética de
este mobiliario urbano de Gran Vía y la Puerta del Sol, y ya hay nuevos problemas. En la plaza de la Independencia, no todos los puestos están de acuerdo con las normas y la localización que ha pensado el Consistorio para ellos.
José Javier Otegui es presidente de la asociación de expendedores de tabaco y timbre de Madrid, y propietario del quiosco de tabacos de la plaza, el único que surte de timbres a la zona. Su madre compró el establecimiento en ese mismo lugar hace 70 años. A finales de enero vio que las obras de pavimentación de Serrano iban a dejarle encajado entre las losas de granito y se puso en contacto con la Junta de Salamanca. Le dijeron que tenía que acortar sus puertas porque su establecimiento era provisional. Que se lo cambiaban de sitio. Y a él nadie le había dicho nada, a pesar de que las obras comenzaron en diciembre de 2008. Se reunió con el gerente del distrito, y, según narra Otegui, éste le anunció que iban a trasladarle unos metros más allá, a una nueva alineación más cercana a los edificios de la plaza, tal y como establece el nuevo cánon estético del Consistorio.
Un quiosco de 40.000 euros
Otegui preguntó por su nueva ubicación y le explicaron que tendría que adquirir uno de los modelos de quiosco que está colocando el Gobierno municipal en las zonas remodeladas. Si el módulo es como los de Sol, cuesta 40.000 euros. Sin embargo, tiene numerosas restricciones. Mientras su caseta es de 2,5 por 2 metros, aquí el plantean otra de 3 por 1,5, con lo que casi no pueden moverse ni él ni su esposa, que pasan allí la jornada laboral. "Tengo que pagar un nuevo quiosco que me imponen Ayuntamiento y Comunidad, no se ponen de acuerdo en la homologación, y ni siquiera nos dejan opinar sobre cómo lo haríamos, que somos los que pasamos allí todo el día", comenta.
Sin embargo, el problema más grave lo tiene bajo tierra. José Javier tiene un piso subterráneo de 6 metros cuadrados que le sirve de almacén de tabaco. "Nos sirven cada 10 días por normativa y me obligan a tener ahí la caja fuerte con los timbres y los sellos", explica. Se queja de que, en el traslado que le impone el Ayuntamiento, no han pensado en su zulo. "Me dicen que no hay espacio, y lo poco que me han propuesto en la Junta no da para meter ni un tercio del material que almaceno. Si me tengo que cambiar sin sótano, me obligan a irme, y no puedo instalarme tan fácilmente por la zona". Ya tiene cita con el coordinador general de Obras y Espacios Públicos, Fermín Oslé, para intentar llegar a un acuerdo.
Cajas empotradas
En una situación similar se encuentran en el quiosco de Loterías. El Ministerio del Interior exige a estos puestos que tengan una caja fuerte empotrada donde guarden los décimos y el dinero de la recaudación. Ya se han puesto en contacto con abogados para que solventen la situación. "Estamos a la espera de encontrar una solución, pero no puede ser que las administraciones no se pongan de acuerdo y nosotros paguemos el pato", comenta una empleada. Otros quioscos de la Plaza de la Independencia, ya han obedecido el mandato municipal, aunque consideran que la ubicación no es adecuada porque están muy cerca de las paredes, cuando deberían estar más cerca de la calzada.
Fuentes de la Junta de Salamanca explican que las directrices se basan en la nueva normativa de mobiliario urbano. En el Área de Obras, responsable de esta propiedad municipal, aseguran que los técnicos todavía están estudiando la situación.