De esta forma, se consigue analizar y observar las modificaciones, que de acuerdo con la patología del paciente, se presentan en las diferentes fases de la marcha. Con ello, se identifican los movimientos y se diferencian los movimientos normales de los patológicos. "Esto es algo fundamental para una adecuada planificación del tratamiento", declaró la directora general.
El centro trata cada día a tres pacientes y desde hace tres semanas ha atendido a 44 niños, de los cuales un 70 por ciento responden a patologías neuromusculares y el resto tiene problemas congénitos, o de distinta índole. En relación a este asunto el doctor Espeldegui aclaró que "además del tiempo que se dedica a la exploración, se necesita también un tiempo para realizar los análisis de los gráficos". "Esto no es un laboratorio industrial", añadió.
Daniel, un paciente dipléjico de catorce años que llegó al centro con tan sólo dos, fue el ejemplo de las demostraciones del equipo médico. Después de doce años de tratamiento y dos cirugías, es uno de los pacientes del centro que ha conseguido caminar "bastante bien", según el traumatólogo Ignacio Martínez Caballero, y está siendo tratado en la actualidad en esta nueva unidad. "Mi hijo es ahora mucho más autónomo y está más contento", añadió la madre de Daniel.
Transtornos alimenticios
Además, el hospital cuenta con nuevas instalaciones para tratar de forma más intensiva la atención de los trastornos de la conducta alimentaria, como anorexia y bulimia. Este nuevo recurso supone el paso intermedio entre la hospitalización y la atención en el centro de salud."Este hospital de día es para las niñas que en su casa tienen grandes dificultades para comer, así como la continuación de lo que se hacía en planta cuando estaban hospitalizadas", explicó la supervisora de Psiquiatría, Mª Victoria Cabellos.
La ampliación del espacio asistencial de este tipo de trastornos, permite, no sólo realizar las actividades terapéuticas, sino ampliar el servicio que se les ofrecía hasta ahora a estos pacientes. "Las menores de catorce años asisten por las mañanas y los adolescentes entre 14 y 18, por las tardes", declaró Pérez. La estancia media de los pacientes en este centro de día es de dos meses, pero en relación a este asunto, la supervisora aclaró que el tratamiento es "individualizado" y "cada niña tiene su propia evolución".