Distritos

El supermercado está en el árbol

Carmen M. Gutiérrez | Jueves 18 de febrero de 2010
Con la premisa de que somos demasiado sofisticados, el colectivo Fallen Fruit ha llegado desde Los Ángeles a Madrid para recordarnos que la fruta cae de los árboles y que en las ciudades hay sitio para ellos.

"La idea es que los niños de este parque se puedan acercar al árbol, coger un melocotón y comérselo en ese momento. Se quedará con ese recuerdo", afirma David Burns subido a un banco de un pequeño espacio verde del barrio de los Metales. Le escuchan unas veinte personas que participan en la Acción Fruta Urbana y que recorren las calles de Arganzuela en busca de lugares donde plantar para que así los vecinos puedan comer sin pasar por la tienda o el supermercado.

Los tres miembros de Fallen Fruit han venido a Madrid invitados por Intermediae de Matadero con motivo de Arco, que este año ha hecho un hueco especial a Los Ángeles. Matias Viegener, uno de los 'artistas-ecologistas', explica que en su ciudad hay espacios reservados para los huertos urbanos, algo que aquí no goza de respaldo oficial, aunque el Ayuntamiento comienza a interesarse en estos momentos.

Precisamente, la acción que han elegido para Madrid consiste en plantar, con ayuda de los participantes, frutales en parques, parterres y espacios vacíos de tal modo que los ciudadanos puedan utilizarlos para su alimentación diaria. Este miércoles salieron a conocer los lugares escogidos, así como otros donde ya hay frutales, y el viernes llega el turno de salir a plantarlos con quienes se sumen a esta acción.

"Queremos proponer que la gente use el espacio público. Nos hemos vuelto muy sofisticados y se nos olvida que disfrutar de los espacios comunes es muy hermoso", argumenta Matías. Su compañero Austin Young añade que "en la actualidad, con la tele o los móviles la gente se comunica menos y se han perdido viejas costumbres y valores".


Pescar en el Manzanares
Hablando de viejas costumbres, al Manzanares, que bordea Arganzuela, se iba a pescar desde la ciudad hace no tanto tiempo y el autoabastecimiento era habitual. Ahora en esta zona de Madrid dispondrán de albaricoqueros, melocotoneros, manzanos, perales y ciruelos, que irán dando frutos comestibles de forma escalonada en cada uno de los puntos donde se plantarán. Los árboles dispondrán de algún elemento que anime a los transeúntes a degustarlos recién cogidos del árbol.

Los lugares están estratégicamente elegidos, como el parque porque es "donde están las nuevas generaciones", un parterre cerca de un mercado o simplemente un espacio infrautilizado. Además, tienen diez árboles para que quien quiera los adopte y los plante cerca de su domicilio. Eso sí, hay que comprometerse y cuidarlos durante los tres años que tardan en crecer.