Carmen M. Gutiérrez | Viernes 05 de marzo de 2010
Hay leyes sobre igualdad y cada vez estamos más concienciados, pero la realidad es que las mujeres siguen sin tener las mismas oportunidades en el mundo laboral. Los datos no dejan lugar a dudas.
Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aseguraba en 1993 que aún tendrían que pasar 475 años para conseguir la igualdad de hecho entre hombres y mujeres. Probablemente, hoy falten 458. En España, las últimas estadísticas reflejan que en el mundo laboral las mujeres cobran menos que los hombres y que tienen unas condiciones más precarias.
Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística sitúan la brecha salarial en el conjunto del país en un 25,6 por ciento, mientras que en Madrid es aún más alta y alcanza el 27 por ciento. Esta diferencia se explica porque "se sigue dando que en iguales puestos de trabajo o de igual valor haya salarios distintos y porque dos de cada tres trabajos temporales recaen en las mujeres", indica la secretaria de Igualdad de UGT, Nuria Manzano.
Parece difícil pensar que todavía una mujer gane menos ocupando el mismo puesto que un compañero, pero los sindicatos calculan que parte de esa desigualdad se esconde en los complementos salariales, por lo que piden tener acceso no solo al sueldo base de los trabajadores, sino también a estos extras.
Además, hay algunos tipos de trabajo que necesitan la misma cualificación, pero que se retribuyen de forma distinta. Manzano recuerda el caso de los limpiadores de cristales, que suelen ser hombres y tienen mayor salario que sus compañeras, destinadas a oficinas e instalaciones similares.
Otra causa son los contratos a tiempo parcial, pues "dos de cada tres recaen en las mujeres", apunta la secretaria de Igualdad de UGT, que recuerda que "los sectores más precarizados los ocupan mujeres". "Los contratos a tiempo parcial se están vendiendo como algo bueno para la conciliación, pero no lo serán hasta que las tareas del hogar y el cuidado de familiares dejen de recaer mayoritariamente en las mujeres", apunta.
Los rectores
Se podría pensar que la diferencia salarial se acorta cuanto mayor sea la cualificación necesaria para optar a un puesto de trabajo. Pero los datos apuntan lo contrario. En Madrid, las licenciadas, ingenieras y doctoras ganan un 38 por ciento menos que los hombres con los mismos estudios. Y, como muestra, un botón. Fíjense en la fotografía de los rectores de las seis universidades públicas madrileñas: todos hombres y eso en un ambiente con gran presencia femenina.
Promocionar dentro de la empresa o la institución sigue siendo difícil en muchos sectores. Ioana, que trabaja en una empresa de seguridad privada desde hace seis años asegura que "es difícil promocionar en un medio en el que la mayoría son hombres. Las mujeres que llegan a inspectoras o coordinadoras se pueden contar con los dedos de una mano".
Aún sorprenden más este tipo de situaciones si se dan en sectores en los que la mayoría de los empleados son mujeres, como es el caso del comercio. "A la hora de ascender a alguien siempre pasan los compañeros antes que tú e incluso los contratan de fuera. Yo creo que piensan que vas a tener niños", afirma Begoña, que lleva 14 años en la línea de cajas de una gran empresa de alimentación. "Cuando ascienden a alguien quieren dedicación plena y piensan que las mujeres no pueden por la maternidad", resume José Casado, de la secretaría de comunicación de UGT.
Para eliminar la brecha salarial, además de acabar con la opacidad de los salarios, serían necesarios unos servicios públicos que garantizasen que no hiciese falta que "nadie abandone el trabajo para cuidar a la familia", potenciar los planes de igualdad en las empresas y poner en marcha más políticas públicas, a juicio de Manzano.
Lo peor de todo es que en contra de lo que pronosticaba la OIT, que cada vez se redujesen más las desigualdades, en España crecen, quizás por la crisis. Desde 2005 la diferencia salarial ha aumentado en unos 1.000 euros y, según las estadísticas del Instituto de la Mujer, los hombres dedicaban más tiempo a la tareas del hogar y a cuidar a familiares en 1993 que en 2006, cuando se obtuvieron los últimos datos. Así, que podría ser que no faltaran 458 años para conseguir la igualdad, sino más, otra vez.