MDO | Lunes 01 de marzo de 2010
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, se dio un paseo casi militar por el distrito de Tetuán, donde el Ayuntamiento de la capital ha invertido más de 300 millones en infraestructuras en los últimos siete años. El primer edil se hinchó a apretar manos de vecinos y trabajadores municipales. El séquito del regidor era enorme: políticos, empresarios, constructores, periodistas, guardaespaldas... Todos a bordo de un autobús. También se acumularon espontáneos con y sin corbata.
El viaje comenzó con con un aparte cuando los invitados recorrían las instalaciones de la ampliación de la Junta municipal de Distrito. Ruiz-Gallardón y el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, escuchaban con semblante serio lo que les narraba la directora general de Medios de Comunicación del Consistorio, Marisa González. ¿Qué les contó para que pusieran esas caras?
Ambos políticos apenas pudieron evitar seguir con ese rostro el resto de la visita. Sobre todo, el vicealcalde, que está a la espera de la decisión del Comité de Derechos y Garantías del Partido Popular, por sus declaraciones sobre el Gobierno de Esperanza Aguirre.
La visita prosiguió calmada, con la compañía puntual del concejal Daniel Morcillo, de Izquierda Unida. El edil visitó con el alcalde la nueva escuela infantil pública a la que lleva a su hija. La penúltima parada del autobús fue en plaza de Castilla. Allí tuvieron que bajarse los medios de comunicación. Ruiz-Gallardón y el resto de la corte siguieron la marcha directos a un restaurante.