Opinión

Temperatura (política) y sensación térmica

Nino Olmeda | Jueves 25 de febrero de 2010
Todavía quedan muchos meses para la celebración de las elecciones municipales y autonómicas de 2011 y los posibles candidatos elaboran ya sus estrategias. Las hay de todos los colores y pensando en el futuro inmediato da la sensación que el que no se consuela es porque no tiene consolador.

IU enseña a sus candidatos Ángel Pérez y Gregorio Gordo, el primero  a la Alcaldía de la capital y el segundo a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. El alcalde de Madrid y la presidenta regional, Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre, parecen, en principio, seguros aspirantes del PP a repetir en sus cargos actuales. No depende de que los afiliados populares pongan sus nombres en una papeleta de votación para decidir sus candidatos electorales, sino de la bendición del jefe nacional de esta formación. San Mariano Rajoy hará pública, en su momento, la solución a sus elucubraciones divino-políticas. Amen. Es la palabra clave que se extenderá como una mancha de aceite cuando todo esté decidido.

El líder del Nuevo Socialismo Madrileño, Tomás Gómez, aspira a convertirse en candidato a la Presidencia regional y defiende, si no es elegido a dedo por el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, la celebración de elecciones primarias para que decidan todos los afiliados del PSM. Del candidato socialista a la Alcaldía de Madrid poco se sabe. Cada día aparecen  nuevos nombres de personas de renombre como aspirantes a colocar su rostro en el cartel electoral, lo que desagrada al actual portavoz municipal, David Lucas, quien, a juicio de Tomás Gómez, sería un buen primer edil. Tomás se lo curra, sin prisas pero sin pausas, a pesar de que los federales del PSOE no sueltan prenda sobre este querido asunto que le concierne y de que los sondeos, muchos compañeros de su partido y algunos medios de comunicación vaticinan malos tiempos para el cambio de gobierno y buenos para el PP. Está convencido de que sus encuestas, en las que aparece la pérdida de la mayoría absoluta del PP de Aguirre, que obtendría 9 escaños menos que ahora, reflejan el verdadero sentir ciudadano.

Cree contar con una “tremenda capacidad para tomar la temperatura ambiente” de la sociedad.  Aunque no ha sido nominado todavía, está seguro de que será el próximo inquilino de la Puerta del Sol. Su teoría, nada descabellada, es que hay que diferenciar entre temperatura (política) y sensación térmica. El día que anunció su descubrimiento había 6 grados de temperatura y, sin embargo, “hace un frío que pela”.

Reconoce que hay sensación de que el PP va a arrasar en 2011, pero advierte que la sensación térmica es algo  arbitrario y subjetivo y aclara que la temperatura se mide con precisión, es algo objetivo. La razón está de su lado, aunque olvida que la sensación fluctúa y es interpretable y que la temperatura no se puede medir hasta que se celebren los próximos comicios. Está claro que  la temperatura verdadera no es la de la sensación térmica que, aparentemente,  tienen las personas en función de parámetros ambientales y personales.

Es posible que Gómez crea que el verdadero mosqueo de muchos españoles y madrileños con la política económica y con los modos de gobernar de Zapatero no llevará a los ciudadanos enojados a echarse  en los brazos de la derecha.

Acierta si lo piensa. Es verdad que hace frío, porque es invierno, y a veces caen chuzos de punta en forma de corrupciones, espionajes, pensionazos, dedazos y demás sistema digitales de elección, también que  la sensación térmica va por barrios, pero no hay que olvidar que  la temperatura real nadie la sabe porque el termómetro electoral no se sacará de la funda hasta 2011.

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