La constructora Ploder, que estaba al cargo de unas obras en Pozuelo de Alarcón, presentó este lunes concurso voluntario de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil número 9 de Madrid con un pasivo de unos 330 millones de euros, informaron este lunes fuentes jurídicas.
La empresa negociaba una propuesta de pago de deuda con sus acreedores desde que en octubre de 2009 reconociera ante los juzgados su situación de insolvencia. Entonces se acogió a este plazo preconcursal de cuatro meses que prevé la nueva ley y que le vencía este martes.
En este tiempo, el grupo presentó a sus acreedores financieros y proveedores una propuesta de convenio en la que ofrecía pagar el 60 por ciento de su deuda (con una quita del 40 por ciento) en un plazo de tres años. Del total del pasivo, unos 220 millones corresponden a entidades financieras y los 110 millones restantes, a proveedores.
En paralelo, Ploder ha pactado con los sindicatos con representación en la empresa un expediente de regulación de empleo (ERE) para 254 trabajadores, el 73,6 por ciento del total de 345 con que cuenta la constructora. La empresa ofrece una indemnización de 36 días por año y que la extinción de empleos se realice en dos fases.
Ploder se suma así a la lista de empresas del sector que han solicitado la antigua suspensión de pagos desde el inicio de la crisis, y lo hace algo más de dos años después de que en octubre de 2007 anunciara su fusión con Uicesa para, según indicaron entonces, crear un grupo líder en el segmento de medianas constructoras.
Plan de Viabilidad
Junto a este plan de pago de deuda, Ploder presentó y negoció un plan de viabilidad que, también con el fin último de garantizar su continuidad, propone centrar su actividad en contratos con las administraciones públicas y reforzar la gestión de los derechos de cobro.
En concreto, uno de los principales puntos del plan consiste en revisar la rentabilidad de todas las obras que actualmente ejecuta con el fin de continuar "sólo aquellas que ofrezcan una gran visibilidad de resultados y generación de caja netamente positiva", para ceder así, "a cambio de la mayor contraprestación en metálico posible", aquéllas que requieran una financiación adicional.
Subidos a una grúa
Precisamente a principios de febrero un par de trabajadores de Jigar, empresa subcontratada por Ploder para las obras en la plaza del Padre Vallet de Pozuelo de Alarcón,
se encaramaron a una grúa para reclamar el retraso en el pago de las nóminas.
Uno de los hombres que subieron a la grúa, de unos 40 metros de altura, portaba una pancarta en la que se puede leer 'Ruina consentida'. La semana pasada, uno de ellos bajó de la grúa para asistir al nacimiento de su hijo.