Ángel del Río | Lunes 15 de febrero de 2010
Bono, bonito y barato. Así es el Congreso de los Diputados. Bono, por su presidente; bonito, por su estética, y barato a tenor de lo que considera José Bono que nos cuestan todos los años sus señorías, arrellanados en sus escaños.
Viene esto a colación de lo expresado por Bono, que como casi siempre sazona sus palabras con excesivas dosis de demagogia. En carta dirigida a cada uno de los diputados, y diputadas, les explica que el presupuesto de Congreso es exactamente cuatro millones más de lo que supuso el último fichaje estrella de la Liga de Fútbol Española. Si tenemos en cuenta que el presupuesto del Congreso es de 98 millones de euros al año y el fichaje de referencia costó 94 millones, está claro que se refiere al jugador del Real Madrid, Cristiano Ronaldo, porque no hay otro en el mundo que haya costado ese dineral.
Ya que al señor Bono no se le ha ocurrido otra comparación más esperpéntica, hay que hacer algunas matizaciones o puntualizaciones. El fichaje de Ronaldo lo ha pagado una entidad privada; el presupuesto del Congreso lo pagamos todos los españoles por imperativos legales. Ronaldo es una figura mundial, y a la mayoría de nuestros diputado/as, no las conocen ni en su barrio. Ronaldo vende camisetas, recuerdos, buen fútbol, ilusiones; los señores diputados venden poco, en ocasiones nos meten gato por liebre, y en muchas, no venden nada. Los señores diputados tienen muchas más vacaciones al año que el jugador blanco y además cobrarán pensiones cuando se jubilen, mientras que los jugadores de fútbol no gozan de esta situación y además se jubilan, por imperativo físico, a los treinta y pocos años. Ronaldo levanta pasiones, aplausos, divierte, anda siempre despierto en el área, y los señores y señoras diputados, levantan otro tipo de pasiones menos recomendables; no son aplaudidos por lo general, ni firman autógrafos, y lejos de estar despiertos en el área, en ocasiones más bien andan dormidos en los escaños.
Todo esto puede parecer una exageración, pero es consecuencia de un mal ejemplo puesto por el señor Bono, queriendo justificar que nuestros diputados y diputadas y los gastos del Congreso en general, son parecidos al coste del fichaje de Cristiano Ronaldo. ¿Y para esto cruzó el señor Bono un día el Tajo? Así le luce el pelo.
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