Opinión

El número de hijos de puta

Rafael Martínez-Simancas | Jueves 04 de febrero de 2010
No habíamos acabado con el debate sobre si empadronar inmigrantes ilegales, (o darles con un spray que les provoque la invisibilidad), cuando de repente han aparecido “cienes y cienes” de hijos de puta en Madrid. Pero no unos HP cualquiera sino unos HP de primera división aunque su madre sea una santa como decía Esperanza Aguirre después de haber señalado a uno de ellos. De momento no sabemos a que HP se refería la presidenta regional pero ya tenemos claro que al concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, José Fernández Benito, no le ha gustado que el responsable de Vías y Obras le llamara “hijo de puta” en un pleno del consistorio. Lo cierto es que cada vez más la política se aleja de la fina oratoria de Romanones y se aproxima a la verdulería de una junta cualquiera de vecinos.

Fernández Benito ha acudido a la Asamblea de Madrid llevado de la mano de Gregorio Gordo para que Esperanza Aguirre le pida perdón en nombre de su partido, y de paso para que le libere de la condición de HP.

De momento aquí todos somos hijos de puta porque no nos conocemos, luego a medida que se avanza en el detalle de una relación se puede pasar a otras categorías como “cabroncete”, “mamoncillo”, “crispulín” y “mamomazo”. Se pueden alternar en función del estado de ánimo del hablante. El tono juega un peso fundamental porque no es lo mismo decirlo cantarín que enojado. Eso lo sabe cualquier alumno de Primero de HP, (que es una rama de EpC en versión cheli y que se estudia en el parque del botellón). Ya decía Groucho: “disculpen que les llame caballeros pero es que todavía no les conozco”.

En adelante, y para evitar engaños, sería conveniente crear un registro regional de hijos de puta, (así tal y como suena). Abrir una comisión en la Asamblea, pedir ayuda a la VI Flota, e incluso acudir a la Unidad Militar de Emergencias para que allane el camino hasta encontrar al último hijo de puta que haya en Madrid. Su carácter huidizo les lleva a las madrigueras de su santa madre.

De esa forma se dará carta de naturaleza a un apartado social que demanda atención por parte de la clase política y que, (por lo que se ve), cada día cuenta con más simpatizantes. Una vez acabado el censo, se hacen los oportunos tomos tipo guía de teléfonos y se llevan en furgoneta hasta la Puerta del Sol. Vale que uno sea un hijo de puta pero al menos que le reconozcan los trienios.

correo@rafaelmartinezsimancas.com

TEMAS RELACIONADOS: