MDO/E.P. | Jueves 04 de febrero de 2010
El Ministerio de Fomento, mediante la Dirección General del Transporte Terrestre, ha concluido que las modificaciones introducidas en la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres (LOTT) por el artículo 21 de la 'Ley Ómnibus' "en nada" afectan al régimen jurídico de la actividad de arrendamiento de vehículos con conductor.
La Dirección General del Transporte Terrestre ha elaborado un in forme en el que concluye que siguen vigentes toda la reglamentación relacionada con el taxi.. Este informe fue encargado después de que el sector se manifestara ante el temor de que la Ley Ómnibus afectara a los derechos de los taxistas. Durante dos días, la ciudad de Madrid estuvo paralizada y fueron muchos los que secundaron una huelga encubierta.
Según se desprende del texto, en cuanto al arrendamiento de vehículos con conductor "nada nuevo viene a introducir" la nueva ley de Transportes Terrestres ya que su contenido reproduce lo que ya se disponía la ley anterior. Por otro lado, el artículo que autoriza al transporte público discrecional habilitarán a realizar servicios en todo el territorio nacional, sin limitación alguna por razón de origen y destino de los servicios, Fomento destaca este tipo de autorizaciones "nunca han tenido limitaciones" en este sentido.
Agetaxi lo celebra
Agetaxi se felicitó este jueves por que el Ministerio de Fomento, a través de la Dirección General de Transporte Terrestre, haya aclarado que la Ley Ómnibus, aprobada el pasado mes de diciembre, no afecta a la regulación de la actividad del sector del taxi por no hacerlo al régimen jurídico de la actividad de arrendamiento de vehículos con conductor.
"El Ministerio de Fomento da la razón a la Confederación del Taxi de España sobre la inexistencia de un impacto negativo de la Ley Ómnibus en la regulación de las actividades del taxi y del arrendamiento con conductor", señaló la asociación en un comunicado.
En este sentido, Agetaxi criticó que durante el proceso de tramitación en el Parlamento de esta normativa, algunas organizaciones de taxistas pretendieran "alarmar" al colectivo sobre los efectos "devastadores que dicha ley iba a tener sobre el sector ante la presunta liberalización que se iba a introducir en el sector del arrendamiento con conductor".
"Según afirmaban dichas organizaciones en la práctica iba a suponer que cualquier persona con su propio vehículo, sin acreditar ningún tipo de requisito ni obtener autorización alguna, podía ejercer la actividad de transporte público de viajeros sin ningún tipo de limitación, en clara competencia desleal con la actividad regulada del sector del taxi", señaló.
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