Opinión

La miopía de Esperanza Aguirre

Daniel Méndez | Miércoles 03 de febrero de 2010
La actualización de los métodos docentes es una asignatura pendiente de nuestro sistema educativo, en el seguimos formando a los profesionales del Siglo XXI con métodos más propios del Siglo XIX, planteándose la paradoja de tener educación analógica en un mundo digital.

Precisamente para terminar con esa dualidad el Ministerio de Educación alzó el programa Educación 2.0, dotando económicamente a las Comunidades Autónomas –responsables en la materia- para adquirir ordenadores portátiles acompasando, de esta manera, la escuela con la realidad social.

Sin embargo el Ministerio no contó con la predisposición genética a la miopía –por todos conocida- que sufren los niños y niñas de Madrid, Valencia y Murcia. Esta grave negligencia ha provocado que los alumnos de estas tres comunidades se queden fuera del plan Educación 2.0, ya que sus territorios se han visto en la obligación de devolver intacto los más de 26 millones de euros ofertados por el Gobierno de la Nación ante el grave y cierto riesgo de lesión ocular...

Quizás usted pensara que lo hacen por una decisión partidista y arbitraria, que busca más la confrontación con un Gobierno de marcado sesgo progresista, que el bienestar de los ciudadanos a los cuales se deben; quizás usted puede llegar pensar que merece la pena correr el riesgo de una epidemia incontrolada de miopía, frente a la certeza de que los 50.000 alumnos de la Comunidad de Madrid vean ampliada su  brecha tecnología respecto a sus compañeros de Castilla León; incluso puede llegar a preguntarse por qué Esperanza Aguirre a rechazado 11,2 millones de euros en vez de complementarlos con otros 4 millones, pudiendo de esta manera adquirir ordenadores de 15 pulgadas desterrando para siempre el fantasma de la miopía. Llegando de esta manera a la conclusión de que son intereses espurios los que mueven a estos tres gobernantes y no el progreso de sus ciudadanos.

Nada más lejos de la realidad. Lo único que intentan Esperanza Aguirre, Francisco Camps y Ramón Luís Valcárcel es inculcar la cultura del esfuerzo en nuestros estudiantes. Ya que convendrán conmigo en que hay que esforzarse mucho progresar en la era digital con papel y tiza. Más aun cuando la Comunidad de Madrid se sitúa a la cola del gasto educativo, con una inversión del 2,69%, frente al 4,40% en el que se encuentra la media de gasto educativo en España; esto sin olvidar el esfuerzo que requiere hacerse con un ordenador en un aula en nuestra comunidad, ya que tan sólo  hay un ordenador por cada 9,3 niños frente a los 2,3 que tiene Extremadura; con la dificultad añadida que supone el recorte de un 22% en el capítulo destinado a inversiones respecto al año anterior, al que hemos asistido en los presupuestos de este año.

Personalmente me hubiera gustado más que hubieran cogido el dinero del Gobierno –que lo hubieran complementado incluso-, que hubieran implementado la Escuela 2.0, que todos los niños y las niñas de nuestro país se enfrentaran en las igualdad de condiciones a la era digital y que hubiera primado el interés ciudadano frente a las ambiciones partidistas.

Probablemente este equivocado, quizás piense esto porque soy miope

Daniel Méndez es diputado en el Congreso por Madrid y secretario general de Juventudes Socialistas de Madrid

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