MDO/Agencias | Jueves 28 de enero de 2010
Todo está preparado en el Palacio de Congresos de Ifema para albergar la esperada reunión de Caja Madrid. La asamblea elegirá al ex ministro Rodrigo Rato como nuevo presidente y cerrará otra página en sus más de 300 años de historia, al dar por finalizado el proceso electoral más largo y polémico jamás vivido para renovar sus órganos de gobierno.
El momento indicado para que se reúnan los nuevos asambleístas es las 17.00 horas. En primer lugar está previsto que se elija al consejo de administración de la Caja y a los que formarán la comisión de control. En segundo lugar, el consejo de administración elegirá previsiblemente a Rodrigo Rato como presidente y al socialista Virgilio Zapatero como vicepresidente.
Con la llegada de Rato se formará un consejo de administración en el que sólo el 40 por ciento de sus miembros serán nuevos, únicamente se renovarán 12 asientos y se añadirá un vocal más.
Además, el presidente de CEIM, Arturo Fernández, y el secretario general de UGT-Madrid, José Ricardo Martínez, ocupan el puesto uno y dos, respectivamente de la candidatura de entidades representativas, como sindicatos y empresarios, que estarán presentes en el consejo de administración.
En esta primera fase del proceso sólo ha habido cabida para un sindicato, siendo el elegido UGT, ya que CC.OO. ya entró hace seis años como representante de este tipo de entidades.
Rodrigo Rato sustituirá a Miguel Blesa, que ocupaba el cargo desde septiembre de 1996. A pesar de que Blesa reconoció recientemente que ha sido un placer trabajar en la caja y se habría quedado encantado, las maniobras políticas y las modificaciones legislativas le cerraron cualquier posibilidad de continuar otros seis años más como presidente.
Si Caja Madrid recordará por algo el año 2009 será por la crisis dentro del Partido Popular para 'colocar' al sustituto de Blesa, pero también por la crisis económica y sus consecuencias sobre la cuarta entidad financiera del país.
La cuarta entidad financiera del país, inmersa durante más de año y medio en una batalla política sin precedentes, vio descender sus beneficios un 24,5% en 2009 en términos reales pero logró contener el crecimiento de su tasa de morosidad.
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