Opinión

Asuntos tóxicos

Rafael Martínez-Simancas | Miércoles 27 de enero de 2010
Ahora que se ha aprobado la Ley de Autoridad del Profesor no estaría mal aprobar una norma que defendiera a los alcaldes de los presidentes de comunidad autónoma. La independencia municipal que proclama la Constitución se queda en unas risas cuando se trata de cerrar filas si al alcalde se le ocurre tener ideas propias. El alcalde ha de saber que puede que su alma sea de Dios, (como decía el catecismo del colegio), pero su voluntad pertenece al partido que le maneja a conveniencia. Se ha visto en Yebra y en Ascó dónde los alcaldes deciden pero Montilla y Cospedal tienen una segunda opinión.

Es triste la labor del alcalde al que no le suelen tener en cuenta para los méritos y del que se acuerdan sólo cuando se saltan la norma, aunque la “norma” sea lo que ellos creen que es mejor para su pueblo. Ahí está el drama: “un pueblo”, un lugar menospreciado por la autoridad de mayor rango. Desde que se acabaron las partidas de dominó entre el alcalde, el cura, el boticario y el cabo de la Benemérita, los asuntos municipales parece que han quedado en tercer plano. La culpa la tienen el cabo porque se compró una “Wi” y le daba pereza salir de casa, y también el farmacéutico porque se enganchó a “La Señora”.

Así las cosas la autoridad del alcalde queda en poca cosa, apenas para darle la mano a los Reyes Magos y para asistir a incendios e inundaciones. Sería una figura elevada del presidente de la comunidad de vecinos con derecho a ser acompañado por la banda municipal. Triste destino para los que creen en la política aplicada a la autonomía municipal.

Y, en cuanto al debate, a la cuestión de dónde poner un cementerio nuclear, (cualquier otro término me parece un “eufemismo cursilíneo”), la respuesta debe ser que allá donde se apruebe por las respectivas corporaciones municipales que para eso son entes dotados de capacidad decisoria. Y cuando acaben con ese debate que abran otro: ¿dónde instalar un cementerio de ideas tóxicas y de opiniones basura?, se buscan lugares candidatos para albergar ideas tontas y pensamientos absurdos que llenan en demasía el debate político cotidiano. Al respecto una inquietud: ¿si los tontos se ponen de canto caben más o su densidad es irreductible?


correo@rafaelmartinezsimancas.com

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