Opinión

¡No en mi barrio!

Pedro Sánchez | Martes 26 de enero de 2010
Si algo queda claro tras el debate suscitado sobre donde ubicar el almacén temporal centralizado (ATC) es la nula convicción del PP con sus propuestas. Si hasta antesdeayer el PP ponía el grito en el cielo con el cierre de Garoña, acusando a Zapatero de irresponsable y apostando por la mayor utilización en España de la energía nuclear; ahora el PP pretende expedientar a los alcaldes populares que postulen su localidad para albergar los residuos radioactivos que genera el uso de esas centrales nucleares que dicen los populares querer aumentar.

En este asunto hay varios planos del debate. Primero: el almacén de residuos es una necesidad y su creación cuenta con todas las garantías técnicas de seguridad. Segundo: el gobierno ha sido transparente en todo el proceso. La comisión de industria del congreso de los diputados aprobó por mayoría instar al gobierno a la creación del ATC, en consecuencia, el gobierno creó una comisión interministerial para establecer los criterios de selección del lugar donde ubicar el almacén. Tercero: las localidades que decidan competir deben contar con el respaldo mayoritario de sus ciudadanos, es decir, debe ser aprobado por el pleno municipal. Finalmente: la polémica reabre el modelo energético al que dirigirnos. El rechazo ciudadano si demuestra algo es que la mayor parte de españoles se pone de uñas ante la mayor utilización de la energía nuclear, de ahí el acierto del gobierno socialista en anunciar el cierre en un plazo de veinte años de las centrales nucleares y su sustitución progresiva por la energía renovable, más limpia y segura.

El gobierno es consecuente con su política energética, el PP no. Cuestión distinta es que el gobierno, en aras de la necesaria gestión del día a día, tenga que pensar donde colocar los residuos provenientes de la energía nuclear, y hacerlo con cierta racionalidad económica: dejando de pagar el dineral que pagamos a otros países por exportar los residuos y crear riqueza en alguna localidad de España. Lo del PP es de señorito: sí a la energía nuclear pero no en mi barrio.

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