Enrique Villalba | Lunes 25 de enero de 2010
El desfase de la red de buhometro con respecto a la ampliación del suburbano, deja a casi medio millón de personas en peores condiciones de transporte nocturno en la capital los fines de semana. El Consorcio descarta, por ahora, extender el servicio.
Los buhometros no van a extender sus rutas ni se estudia que lo hagan. Este servicio, creado en 2007 por el Consorcio Regional de Transportes, trazó líneas de autobús sustitutorias a las de Metro en los días de fin de semana. Cada 15 minutos y durante toda la noche se surte de autobuses de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (dependiente, en este caso, de los planes del organismo regional) a los ciudadanos. Así se cubre, en parte, la petición de distintos sectores sociales madrileños de abrir el suburbano durante las 24 horas.
Pero lo que en 2007 cubría toda la red que trazó el Ejecutivo de Esperanza Aguirre, se ha quedado corto para las ampliaciones sucesivas que ha experimentado el suburbano. Es decir, el servicio no se amplía a la velocidad que van las tuneladoras. Tanto es así que los buhometros que realizan el trazado que pasa por Madrid de 9 de las 11 líneas de Metro en servicio, dejan desprovistas 27 estaciones que se construyeron después de la puesta en marcha de estos autobuses especiales.
En la línea 1 quedan sin cubrir, por el Norte Bambú y Pinar de Chamartín; y por el Sur, La Gavia, Las Suertes y Valdecarros. El buhometro de la línea 2 no surte al barrio de La Elipa y, por lo que luego se explicará, tampoco a la futura ampliación hasta Las Rosas. En la Línea 3 queda fuera todo Villaverde y parte de Usera. O lo que es lo mismo, Almendrales, Hospital 12 de Octubre, San Fermín-Orcasur, Ciudad de los Ángeles, Villaverde Bajo Cruce, San Cristóbal y Villaverde Alto. En la línea 4 quedan sin cubrir Hortaleza, Manoteras y Pinar de Chamartín.
En la línea 5, el problema se extiende a El Capricho y Alameda de Osuna. La línea L7 se queda corta y no llega ni a Pitis ni a Estadio Olímpico, dentro del término municipal de Madrid. La línea 10 deja por cubrir en el norte el tramo Tres Olivos, Montecarmelo, Las Tablas y Ronda de la Comunicación. Por último, la línea 11 se para en Pan Bendito, a pesar de que el suburbano continúa hasta Carabanchel Alto y La Peseta. La línea 8 se cubre entre sus dos cabeceras (Nuevos Ministerios y Barajas). Sin embargo, los autobuses no paran en el aeropuerto, a pesar del movimiento nocturno de viajeros que hay hacia el aeródromo.
Dos problemas
Sin contar Aravaca y El Pardo (que cuentan con sus propios nocturnos por distintos motivos), ni los viajeros que van al aeropuerto (antes existía este servicio las 24 horas y se retiró por falta de demanda, que ha aumentado en el uso de taxis, sobre todo por los vuelos 'low-cost'), serían aproximadamente 475.000 los afectados (basado en los datos de población del Anuario Estadístico Municipal 2009), de 17 barrios de la capital. Por suerte, las carencias de esta red se suplen con las de los búhos convencionales de la EMT, también planificados por el Consorcio.
Entonces se generan dos problemas. Los buhometros que se quedan cortos y el mantenimiento de dos plataformas que sirven a lo mismo, aunque una sirva de refuerzo. Fuentes del Consorcio aseguraron a Madridiario que no se contempla ampliar la red de buhometros a las zonas que quedan sin servicio, a pesar de las ampliaciones. Esto supone que todos estos afectados están obligados a coger dos autobuses para llegar a su casa, a veces cambiando de parada. Es decir, que se repite el problema que ocasiona la disposición radial de los búhos que salen de los alrededores de la Plaza de Cibeles todos los días.
Tampoco estudian extender estas 'pseudo-redes' de Metro a los días laborables para ahorrar costes de mantenimiento porque muchas líneas de buhometro realizan, en parte de su recorrido, itinerarios idénticos a los de los nocturnos ordinarios, lo que crea duplicidades que pueden vaciar de contenido algunas líneas. Ese mismo argumento utilizan las voces críticas. Abogan por una fusión de ambas plataformas de transporte (las 11 líneas de buhometro y las 26 cabeceras ordinarias) y la reordenación de las líneas en un concepto más transversal y menos radial. De esta manera, se garantizaría el ahorro, se mantendría el refuerzo de fin de semana y todos los madrileños podrían llegar a sus casas en un solo viaje de autobús.