Social

Los expertos señalan las lagunas que hay en las penas a menores

Enrique Villalba | Viernes 22 de enero de 2010
La presentación del libro 'Hay chicos malos. El caso de Marta del Castillo', del periodista Alfonso Egea, ha puesto de manifiesto la situación legal en la imposición de penas a menores de edad, y en particular de este caso.

El debate se movió alrededor de varios puntos de interés como es la situación de los menores ante la legislación, la defensa de la víctima y del verdugo, la importancia de los instrumentos penales, la sociedad adolescente y la influencia de las rede sociales virtuales.

Egea explicó que su obra "es un resumen de certezas" sobre el caso. Trata que la denuncia de una familia ante los presuntos asesinos de su hija no quede en balde ni se vuelva a repetir. Una familia que ha obrado poniendo en manos de la Justicia la situación, aunque la legislación no prevea situaciones penales excepcionales relacionadas con menores de edad como ésta.

En ese sentido intervino Javier Casanueva, tío de Marta del Castillo. Puso el acento sobre la realidad de un régimen penitenciario blando con los criminales (asesinos que salen de media a los 7 años, según el INE, con permisos de fin de semana y reducciones de condena por buen comportamiento), otro penal que se olvida a las víctimas como colectivo afectado para dotar de derechos a los condenados, y una situación de protección legal de cupos o edades marcadas para los crímenes cometidos por menores infractores ("en vez de establecer medidas que permitan la reeducación del infractor, sin que la edad sea el factor determinante, sino los hechos que han cometido", sentenció).

Nadie queda impune
Al hilo de estas palabras, intervinieron numerosos expertos al respecto del trato con los menores. En primer lugar habló la directora y gerente de la Agencia de la Comunidad de Madrid para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), Carmen Balfagón. Explicó que tras aplicar políticas de prevención, si el menor delinque, no queda impune. Los jóvenes que pasan a disposición judicial son condenados por un juez y son objeto de una sentencia. De hecho, recordó que se han endurecido penas para menores responsables de asesinatos y crímenes de gravedad similar con internamientos en régimen cerrado hasta de 8 años.

Sin embargo, incidió en que existen lagunas legales que si se cubriesen, atajarían el problema (responsabilidad penal de los padres ante delitos cometidos por menores, la retirada de la tutela a los progenitores de los menores infractores). Por eso, abogó por una intervención interdisciplinar desde las administraciones u organizaciones responsables del cuidado de estos infractores. Esto significaría trabajar con las familias y los menores para mejorar los resultados de reinserción.

Isidoro Zamorano, policía y portavoz de la Confederación Española de Policía, explicó que la legislación y las instrucciones no reflejan la realidad de la calle, y eso crea deficiencias importantes. Se encuentran situaciones de menores reincidentes a los que no se puede aplicar la norma por su edad.

Medidas postpenitenciarias
Beatriz de Vicente, abogada y profesora de Criminología de la Universidad Camilo José Cela, afirmó que no se pueden aplicar legislaciones de adultos a menores y que la Ley del Menor no cubre una casuística como la de Marta del Castillo. Por eso, avanzó que se está contemplando un paquete de medidas postpenitenciarias en el Código Penal para tratar de mejorar la situación en un sistema saturado e imperfecto. Y pidió, por último, que se incentive el cuidado de las víctimas.

En el caso de Victoriano Camas, psicólogo y profesor de Psicoterapia en la Universidad Antonio de Nebrija, la clave está en la promoción de la salud personal y familiar en el entorno de los menores, más que el control de los hijos. Porque se encuentran en ambientes desestructurados que influyen a pesar de la reeducación. Y es que los menores buscan grupos de protección en sus amigos. Tener una pertenencia a un grupo que les aboca, en algunos casos, a aceptar y callar ante un "liderazgo agresivo como el de Miguel Carcaño, que ejerce presiones psicológicas". "A esta situación contribuye la insensibilización ante la violencia que perciben todos los días a través de distintos medios de información", sentenció.

Pedro Sánchez-Pernía, experto en redes sociales virtuales y fundador del proyecto 'Tecnotribu.com', aseveró que los menores se hipercomunican en nuevos modelos de redes sociales en los que la omnipresencia de las uevas tecnologías marca una nueva realidad: la conversación entre varias personas (que no permitían tecnologías como el teléfono móvil o el correo electrónico. "Se trata de redes públicas en las que el concepto de privacidad es extraño. Por eso, es necesario que los padres entiendan las normas y peligros de internet y puedan compartir la información que manejan sus hijos".