La precampaña electoral ha comenzado. Cuando apenas se cuentan dos semanas del comienzo de 2010, PP y PSOE han desempolvado sus trajes de batalla -si es alguna vez han tenido tiempo de coger polvo en el armario- y han puesto su maquinaria electoral en marcha.
El PP y el PSM reunieron este miércoles a su Comité de Dirección y a su Ejecutiva Regional, respectivamente, para tomar la misma decisión: comienza el
sprint en la lucha
por el voto, porque las cosas no están para bromas en este 2010. La crisis económica ha hecho mucha mella en los madrileños -
450.000 personas en paro, un 88% más que en 2008- y la clase política está en el punto de mira más que nunca. La recesión no ha tocado fondo aún, partidos y sindicatos no se ponen de acuerdo sobre lo que hay que hacer y la
desafección con la
vida pública crece por los casos de presunta corrupción, las peleas internas, el espectáculo de Caja Madrid y otras.
La orden de
Esperanza Aguirre a los suyos fue tajante: es hora de rematar el trabajo diario de inauguraciones, rebajas de impuestos y de oposición a Zapatero saliendo a la calle. Tras la reunión en la primera planta de Génova 13, la presidenta admitía públicamente que “todas las voluntades que no ganemos este año será difícil que lo hagamos en 2011", por lo que este año recorrerá todos los
distritos y pueblos de
más de
20.000 habitantes para asegurarse el voto. Y para quien pensase que algo había cambiado tras las campanadas del 31 de diciembre, no olvidó dar una 'zanahoria' a Mariano Rajoy (su última foto en la cola del INEM es "acertada", aseguró) pero también un ‘palo’: la
sanción a Manuel Cobo por su "vomito", que pidió sea "en plazo y fondo", aun está por llegar.
Comienza el ascenso de Gómez
Esa espina es la que los socialistas de Madrid aprovechan y quieren aprovechar para debilitar a su rival y trasladar su alternativa: un partido unido que mira por los intereses del ciudadano.
Tomás Gómez y su equipo aprobaban este miércoles la estrategia a seguir hasta junio. Será entonces, aseguró después ante los medios, y cuando Ferraz le haya ratificado -como espera- como
candidato a la Comunidad, cuando presente el programa electoral que comenzará a aplicar "al día siguiente de haber ganado" las elecciones de 2011. Gómez sabe que tiene 365 días para que su imagen sea conocida por el votante y en su entorno ya vaticinan que el tono de sus discursos y su presencia va a crecer “y mucho” en 2010. Si no es así, advierten los críticos de su propio partido, difícilmente tendrá alguna oportunidad contra la
maquinaria implacable de Esperanza Aguirre.
Lo que dicen las encuestas
Hoy, lo que más le aprieta al madrileño es el bolsillo, y los candidatos a gobernar lo saben. Tomás Gómez asegura que sus encuestas le dicen que el Partido Popular va a perder la
mayoría absoluta, pero esta ciencia no es para nada exacta. De hecho, dentro del propio partido se asegura que Ferraz y Moncloa manejan encuestas "preocupantes" que darían al ex alcalde de Parla un porcentaje de votos menor al que
Rafael Simancas sacó en sus últimas elecciones, las que se repitieron tras el 'Tamayazo'. El PSM no lo cree en absoluto y tiene fe ciega en que el
desgaste de ocho años y hechos fundamentales como el deterioro de los servicios públicos que Aguirre está llevando a cabo le va a pasar una abultada factura.
La presidenta en cambio ni cree ni deja creer en las encuestas. Lo suyo es el pragmatismo del "
pico y pala". Si se trabaja, se consiguen resultados. En el último Consejo de Gobierno, preguntada por
Madridiario, respondió dubitativa el principio y convencida después de esta guisa: "Las encuestas para el PP de Madrid -comenzó en tono bajo- no es que sean... buenas... ¡es que son buenísimas!". El hecho cierto es que Génova maneja un escenario de lógico descenso por el desgaste de la acción de Gobierno, pero se cree que el margen de la mayoría absoluta es perfectamente recuperable. El votante tiene 365 días para decidir.