Enrique Villalba | Miércoles 13 de enero de 2010
Los pisos en los que viven más de 6 inmigrantes crecen 8 puntos (hasta el 36,7 por ciento), a pesar de que el piso medio que usa este colectivo tiene entre 3 y 4 habitaciones, según la encuesta regional de Inmigración.
Según el documento ha aumentado 5,6 puntos el alquiler como tipo de vivienda donde residen los inmigrantes. Se trata de un 62,8 por ciento, frente a un 19,4 por ciento que van a casas de familiares (0,6 por ciento más) y un 10,9 que tienen vivienda propia (un 2,2 por ciento menos que en 2008, lo que puede deducir que las condiciones económicas han derivado en embargos o pérdida de hipotecas). Ha aumentado un 0,1 por ciento el número de inmigrantes que viven en centros de acogida, hasta el 0,4 (alrededor de 4.400 personas). El coste de la vivienda actual se ha reducido de 592 a 502 euros, aunque casi la mitad de los encuestados (49 por ciento) paga entre 501 y 1.000 euros. Las viviendas tienen de media 3,7 habitaciones y en su mayoría cuentan con todos los servicios básicos. Sólo hay carencias importantes en el caso de la calefacción (un 23,1 por ciento carece de este elemento), Internet (55,9) y el ascensor (56,6). Algunas viviendas también carecen de lavadora, agua caliente, televisión, ventanas a la calle o cama para todos.
Las viviendas en las que residen inmigrantes tienen de media 4,5 miembros. Un 47,1 por ciento tienen entre 4 y 5 miembros, y con más de 6 alcanza el 36,7 por ciento. Con respecto a 2008, la tendencia indica que se ha reducido el número de inmigrantes que viven en núcleos familiares de entre 1 y 3 personas (de 19,5 a 16 por ciento), y de 4 y 5 personas (en 2008 había un 51,3 por ciento), para aumentar la concentración en casas con más de 6 habitantes (28,7 en 2008).
Empadronados con pasaporte
El empadronamiento de inmigrantes en la región en la misma vivienda en la que residen se ha reducido del 89,9 al 83,7 por ciento. Un 10 por ciento está empadronado en otro lugar, incluidos otros municipios u otras regiones. Esta tendencia casi se ha duplicado en un año (5,6 por ciento en 2008). Un 5,1 no están empadronados (ha aumentado en 1,1 puntos). Un 15 por ciento está empadronado y sin tarjeta de residencia. Esto es posible porque la Ley permite que se le dé el padrón a los inmigrantes con el pasaporte.
El 80,2 por ciento tienen tarjeta de residencia (3,1 por ciento menos), el 93,8 por ciento tiene tarjeta sanitaria, el 53,8 abono transporte (15,6 por ciento menos), un 24,9 carnet de conducir (3,2 puntos menos), una cuenta bancaria en España (9,1 por ciento menos), y una tarjeta bancaria (6,5 menos).
Los inmigrantes dan un uso a las prestaciones sociales que no satura la estructura de la sociedad madrileña. El consejero de Inmigración, Javier Fernández-Lasquetty, comentó que el 90,5 por ciento utiliza los servicios sanitarios (lo más utilizado es el centro de salud -un 76,1 por ciento-), un 14,7 por ciento las prestaciones por desempleo, un 10,2 por ciento becas de estudio, un 4,9 las guarderías públicas, un 3,7 las viviendas de protección oficial en alquiler, y un 1,9 los comedores sociales.
Más hijos y nacionalizaciones
En cuanto a estado civil, el 45,7 por ciento de los inmigrantes son solteros y el 39,1 por ciento, casados. El 8,9 son parejas de hecho, el 5 por ciento divorciados, y el 1,3, viudos (casi se duplica este rango -0,3-). El 92,9 por ciento de estas parejas ya provenían de otro país, mientras que el 7 por ciento se han creado en la región. En un 19,8 por ciento de los casos, la pareja o esposo/a tiene nacionalidad española. El 50,3 por ciento tienen hijos (3,7 puntos menos que en 2008). Exactamente se da una media de 1,90 por familia, frente a los 1,45 hijos por familia española. Medio punto más motivado, principalmente, porque se trata de una población mayoritariamente joven. El 42 por ciento tiene un hijo, el 36,3 por ciento dos hijos y el 21,6, tres o más. Sobre familiares que residen en España, un 22,8 por ciento tienen al padre y un 25,2 a la madre. En ambos casos la tendencia ha aumentado notablemente (3,9 y 1,7, respectivamente).
El número de nacionalizaciones ha aumentado medio punto hasta el 14,1 por ciento. Fenómeno que refleja que se está tramitando, aunque el proceso es lento. La mayor parte del colectivo inmigrante (un 75,9 por ciento, 15,3 puntos más que en 2008) querrían tener la nacionalidad española. Entre estos, ha aumentado al 35,9 por ciento los que se encuentran en trámite de obtener la nacionalidad (5 puntos más que en 2008) y el 54,2 por ciento tiene previsto solicitarla. Mientras, la población que se mantiene en su negativa a adoptar la nacionalidad española es del 16 por ciento, cifra que se mantiene estable.
La mayor parte de los inmigrantes que han venido a España no habían residido en otros países antes de residir aquí. Se trata de un 92,5 por ciento de personas que encontraron en España las condiciones idóneas para prosperar. Sus motivos principales eran la búsqueda de empleo (69,5 por ciento) y reunirse con familiares (18,9 por ciento). También fue la mayoría de los inmigrantes encuestados (86 por ciento) la que eligió la Comunidad de Madrid como destino inicial para vivir. Un 14 por ciento residió antes en otras comunidades (la mayoría, procedentes de Andalucía y Cataluña).