Celia G. Naranjo | Martes 12 de enero de 2010
La Comunidad inauguró este martes su nuevo centro de reeducación de menores, El Lavadero, con capacidad para 70 chicos de entre 16 y 18 años que cumplan medidas judiciales en régimen semiabierto. Así es el nuevo complejo.
Contra la delincuencia, especialización. Esta es la máxima con la que la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior, continúa trabajando para reducir aún más la reincidencia de los jóvenes, que ya ha bajado hasta el 11 por ciento en nuestra región. En este caso, se trata de un centro para 'menores mayores', es decir, de entre 16 y 18 años, que cumplen medidas judiciales en régimen semiabierto.
El Lavadero, que se integra en un complejo junto a otros tres centros de la ARRMI —El Pinar I, El Pinar II y El Laurel—, a la altura del kilómetro 13,200, está preparado para albergar a 70 chicos y chicas sujetos a régimen semiabierto. Este consiste en que los jóvenes pueden salir a trabajar o a estudiar, aunque con horarios restringidos, y residiendo en el centro.
El consejero de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, acompañado del viceconsejero de Presidencia e Interior, Alejandro Halffter; la directora de la ARRMI, Carmen Balfagón, y la delegada del Gobierno, Amparo Valcarce, inauguró oficialmente las instalaciones, que cuentan con 4.000 metros cuadrados. El complejo, en el que predominan los colores azul y amarillo, está dotado de pistas deportivas y de talleres de informática y manualidades. También cuenta con aulas para que los chicos puedan seguir su formación reglada mientras cumplen las medidas judiciales.
Una fuerte inversión
Todo ello ha sido posible tras una inversión de más de cuatro millones de euros para adecuar las instalaciones, que sustituyen a otros tres centros más pequeños con el objetivo de optimizar los recursos y atender mejor a los jóvenes. El edificio, que servía de lavadero de la ropa de los menores protegidos a principios de siglo —e hizo de escenario de la película 'El espinazo del diablo'—, nada tiene ya que ver con su propósito inicial.
Según enfatizó el consejero, Francisco Granados, esta remodelación y puesta en marcha forman parte de un proceso de reorganización de los centros —antes la región contaba con 13, ahora son nueve— para cubrir mejor las necesidades actuales. "Hemos llegado a tener picos de más de 400 menores en régimen de internamiento; ahora hay 280", indicó, lo que "pone de manifiesto que ha bajado la delincuencia juvenil en nuestra región". Otros 1.116 cumplen medidas en abierto, como la asistencia a un centro de día, las prestaciones en beneficio de la comunidad o la libertad vigilada.