Celia G. Naranjo | Martes 22 de diciembre de 2009
El 'Gordo' ha hecho llover millones en Tetuán. En la Administración número 146, la única que ha vendido el 78.294, nunca, en tres generaciones, habían visto nada igual. Así vivieron vecinos, agraciados y loteros su mañana más intensa.
"¡A buenas horas os acordáis de mí!", espetaba Félix al comercial encorbatado que le tendía la tarjeta de un banco. Solo tuvo tiempo de gritar esa frase, porque la turbamulta de periodistas se le echaba encima. Así que enfiló hacia un refugio seguro, el bar donde cada día toma su café, cuyos atónitos camareros lo vieron entrar a la cocina y pedir, casi suplicar, una tila y un poco de tranquilidad. Todavía tenía que asimilar que le había tocado el Gordo.
Mientras se recuperaba, los camareros atendían encantados a la prensa. "Si hay providencia, es justo que le haya tocado a él", decía un camarero. Porque Félix, al igual que otros muchos transportistas autónomos, llevaba varios meses zarandeado por los impagos de sus clientes ante la pasividad de los bancos, los mismos que ahora lo esperaban en la puerta con la mejor de las sonrisas. La misma con la que quisieron obsequiar a otra agraciada que corría calle arriba más rápido que ellos, mientras tapaba su rostro con la bufanda: "¡Dejadme en paz, me va a dar algo!".
Desde allí podían oírse los pitidos de los coches, como si un equipo madrileño hubiera ganado la Liga. Vecinos, curiosos y periodistas se agolpaban ante la administración de lotería más famosa del momento, la única en toda España que había vendido el Gordo de la lotería de Navidad de este año. "Es la primera vez que toca algún premio grande aquí", comentaba Inés, de 24 años, hija de los propietarios. "Nunca había ocurrido, desde que mi abuela empezó con el negocio", explicó a Madridiario entre llamada y llamada.
Y eso que la semana no había empezado bien: todavía quedaban en el portal las marcas del butrón que, hace cinco días, practicaron unos ladrones para robar en la administración. Las niñas Alicia Rodríguez y Yahaira Gómez se encargaron este martes, a las 11.38 horas, de poner un final feliz a su campaña de Navidad de este año.
De mileurista a millonaria
Varios vecinos se lamentaban en el portal de no haber elegido ese número. En realidad, el premio había desbordado los límites de Tetuán, pues el 78.294 estaba reservado por dos empresas: Viajes Marsans. Los empleados, que últimamente no escuchaban noticias demasiado optimistas sobre la compañía (propiedad del presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán), brindaban ya por toda la red de oficinas. A Beatriz, trabajadora mileurista de la cercana sucursal de Marsans de Francos Rodríguez, le vino muy bien olvidar su cesta de Navidad el día anterior para poder derramar el cava sobre las cámaras, como mandan los cánones.
Ella, de 32 años, y su compañero Pedro, de 35, ya eran millonarios; su novio, Agustín, reconocía que la había llamado "unas cuantas veces" tras enterarse, "para que mirara bien" el décimo. Sí, era cierto: su piso en común estaba más cerca. Y su coche, que ya tenían previsto comprar, vendría ahora con muchas más prestaciones.
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