Opinión

El pacto de González

Rafael Martínez-Simancas | Jueves 17 de diciembre de 2009
Aunque este año no ha habido anuncio de la Lotería de Navidad sí se ha notado el espíritu navideño sin necesidad de acudir a la nieve artificial y a los angelitos con alas de cartón. Nada más empezar el reparto de consejeros en Caja Madrid se ha visto a políticos, sindicalistas y amigos del nuevo presidente “in pectore”, dando saltos por las calles de Madrid. Lo que técnicamente se conoce por “más feliz que un Ricardito”.

Evidentemente que Rodrigo Rato ha aportado su extenso conocimiento en materia financiera a los líos de Caja Madrid y que como “El Cid” gana batallas antes de enfundarse el yelmo. Pero lo milagroso de Rato es que ha logrado un raudo pacto de consenso que le llevará, previsiblemente, el próximo enero a la presidencia de Caja Madrid. Laborioso, excelente, oportuno, (y también “calcado”). Vaya usted a mirar a las hemerotecas y se dará cuenta de que el llamado pacto-Rato es el mismo que alcanzó Ignacio González, ¡allá por el mes de julio!

Así pues todas las vueltas que se han dado alrededor de la Caja hasta llegar aquí se podían haber evitado, (y algunos discursos también, como cuando Rajoy insistía en despolitizar las cajas). Este rodeo no se debe más que al enredo de politizar la vida financiera, una vez más.

La cuestión es saber por qué González no y Rato sí, por qué el hombre que logró el pacto hace seis meses luego no pareció bien en Génova, ¿y si la envidia fuera verde como el color corporativo de Caja Madrid?

Lo que debe pesar la mala conciencia a algunos en los alrededores de Génova, mucho más ahora que se han visto agraciados por la pedrea de Navidad de este Gordo de la fortuna. 
Algunos soñarán eternamente con la sombra de un oso verde gigante que les persigue y su mala conciencia que huye.

correo@rafaelmartinezsimancas.com

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