MDO | Miércoles 30 de septiembre de 2009
En 2009 empezó a funcionar en la capital la nueva tasa de basura. A medida que los madrileños iban recibiendo las cartas con el importe que debían pagar, las críticas también arreciaron. La tasa provocó cientos de consultas, quejas a las asociaciones de usuario, firmas de protesta e incluso manifestaciones.
En plena crisis, la tasa no fue bien recibida por muchos habitantes de Madrid. El importe a pagar se fijó en función del valor catastral de las viviendas, cuya media en Madrid se sitúa en 70.061 euros. Las casas de este valor tuvieron que pagar 74 euros por la tasa, aunque muchos recibos llegaron hasta los 190 euros y el recibo más común fue de 59 euros. Las personas con pocos recursos quedaron exentas.
El Ayuntamiento reconoció que la caída de la recaudación municipal causó
la creación de esta nueva tasa, pero argumentó a su favor que la capital es de las pocas ciudades españolas que aún no la cobraba y que hay muchos municipios que tienen una tasa más elevada. Gracias a este nuevo ingreso, el el Consistorio recaudó alrededor de 166 millones de euros con los que sufragar el coste del servicio.
Recaudación a través del IBI
La oposición y los consumidores criticaron que hasta la entrada en vigor de la tasa el coste del servicio de recogida de basura se recaudaba a través del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). El Ayuntamiento, por su parte, explicó que se hizo durante unos años y que, al ser declarado ilegal, devolvió el dinero a los contribuyentes y nunca más se volvió a cobrar por este servicio.
Facua-Consumidores en Acción calificó la tasa de "abusiva y desproporcionada". También se mostró contraria a que "negocios que casi no generan residuos e incluso los garajes tengan que pagarla". El PSOE afirmó que "la tasa es recaudatoria por el elevado déficit del Ayuntamiento, que en los últimos cinco años ha subido mucho los impuestos".
Oposición vecinal
Incluso IU, que apoya gravar las actividades contaminantes, criticó que la tasa no responde a una visión ecológica y que no se tuvo en cuenta la cantidad de residuos generados ni el nivel de renta. Además, hubo una gran oposición vecinal a la tasa, con la recogida de más 40.000 firmas y dos manifestaciones convocadas por asociaciones vecinales. El PSOE puso también en marcha una campaña contra la tasa y recogió más 92.600 firmas.
Durante 2009 también entró en vigor la Ordenanza de Limpieza del Ayuntamiento. En seis meses se abrieron 464 expedientes por infracciones de esta norma, de los que 152 terminaron en multa. En ese tiempo hubo 15 por realizar grafitis, 29 por botellón y 9 por no separar correctamente en origen. La cuantía por no reciclar fue de 120 euros, lejos de los 750 que permite la polémica normativa.