MDO | Viernes 31 de julio de 2009
El 20 de agosto, un año después del accidente del avión MD82 en el aeropueto de Barajas, supervivientes y familiares rindieron un homenaje a las 154 víctimas, pidieron la colaboración de la Administración y aseguraron que "el avión no tendría que haber despegado". Pilotos y aeropuertos de España recordaron la tragedia con diferentes homenajes.
En esos días de recuerdo la asociación de víctimas denunció que se sentían olvidados por parte de la Comunidad de Madrid y criticaron la falta de apoyo recibido, pese a las promesas que en su día recibieron. "La primera foto quedó muy bien, al igual que los comentarios sobre el apoyo que nos darían. Con el paso del tiempo, nos dimos cuenta de que nada se iba a cumplir. Nos sentimos olvidados", lamentaba Zaida, portavoz de la Asociación de Afectados del vuelo JK-5022 en la que están representadas 110 familias de las víctimas procedentes de Gran Canaria, Madrid, Andalucía y Francia.
Después del siniestro, algunas voces cuestionaron la seguridad del aeropuerto y su plan de emergencias. La Agencia Estadounidense de Seguridad Aérea (NTBS) hizo pública una recomendación de seguridad concreta como parte de la investigación (Boeing es estadounidense) del accidente. Según esta recomendación se debería imponer que el sistema de alerta TOWS, que advierte de si los alerones del avión tienen la configuración correcta para poder despegar, fuera revisado en todos y cada uno de los vuelos, cosa que no ocurrió en el caso del JK-5022.
Según el primer informe oficial que adelantó el pasado lunes la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), el MD-82 de Spanair se estrelló el 20 de agosto de 2008 por tres fallos consecutivos: los pilotos no desplegaron los alerones o 'flaps', no verificaron la posición de los mismos y la alarma que indicaba este hecho irregular, el TOWS, no llegó a funcionar.
Presión de los familiares
El 20 de agosto, la asociación de víctimas comunicó a los medios que habían hecho un informe por cuenta propia para investigar el accidente y que tenían indicios de que se cometieron irregularidades graves. Señalaron que las ambulancias tardaron en llegar al lugar del accidente "cuarenta minutos, eso es una barbaridad"; algunas de las víctimas del accidente murieron ahogadas, "debían haberles dado la oportunidad", señaló uno de los familiares.
Un mes después, Fomento anunció un paquete de medidas que incluía la actualización de Ley de Seguridad Aérea, el refuerzo de las inspecciones, la regulación del descanso de las tripulaciones, un programa estatal de operatividad, la certificación de aeródromos regionales, una nueva regulación de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes (CIAIAC) que permita su control parlamentario y un nuevo plan de emergencias en Madrid-Barajas.
La asociación valoró como positiva la intención del Ejecutivo de focalizar algunas de estas mejoras en aspectos que las víctimas venían demandando, como el refuerzo de las inspecciones, la prevención, la conversión de recomendaciones en normas de obligado cumplimiento y los cambios en el funcionamiento de la Comisión de investigación.