MDO | Miércoles 16 de diciembre de 2009
El alcalde de Leganés, Rafael Gómez Montoya, y el concejal de Hacienda, Antonio García, presentaron este miércoles los presupuestos municipales 2010, que se reducen un 5,8 por ciento y que se caracterizan por proteger los servicios públicos de calidad, prestando especial atención a aquellos colectivos que puedan resultar más vulnerables en tiempos de crisis, y están fundamentados en una clara línea de austeridad.
Esta austeridad se refleja en que se reduce los gastos corrientes un 4,5 por ciento con respecto a los de 2009. El presupuesto para 2010 asciende a los 245,68 millones de euros, incluyendo los presupuestos de las empresas municipales EMSULE y LEGACOM. Según fuentes municipales, están enfocados a la reactivación económica, la generación de empleo, el alivio de la presión fiscal a las familias en Leganés y a garantizar el derecho a la vivienda para los más jóvenes.
Aunque la inversión municipal se reduce, contará con apoyo del Gobierno de España gracias al Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad. Gracias a estos fondos, en 2010 se podrán acometer la construcción de tres nuevas escuelas infantiles, las reformas de centros de mayores, culturales e instalaciones deportivas, mejorar el alumbrado público, aumentar los kilómetros de carril bici o potenciar el acercamiento de la ciudadanía a las nuevas tecnologías y la e-administración, y manteniendo el esfuerzo inversor en obra pública.
Como aseguraron fuentes municipales, "los presupuestos 2010 no hacen sino avalar el modelo de ciudad por el que apuesta el equipo de Gobierno, priorizando los servicios sociales, la atención a mayores y la educación, potenciando el deporte, la participación ciudadana, la seguridad, la actividad económica y la cultura, atendiendo a la sostenibilidad medioambiental, económica y territorial y social de la ciudad, comprometiéndose con la vivienda protegida, la transformación urbana, la modernización de la administración y la cooperación al desarrollo".
Los presupuestos municipales 2010 en Leganés vendrán a aliviar aún más la presión fiscal de las familias (por ejemplo con la reducción del tipo impositivo del IBI), contemplan la generación de actividad económica y empleo, y apuestan por la mejora de la ciudad y la calidad de vida de sus vecinos.