La primera víctima mortal en España con motivo de la gripe A se produjo el 30 de junio en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Se trató de Dalilah M., una mujer marroquí de 20 años embarazada de 28 semanas. Según se informó, la gripe A la produce un nuevo subtipo del virus de la gripe frente al que no se está inmunizado.
Dalilah M., la primera víctima fallecida por gripe A en España, presentaba antecedentes de asmapor lo que ingresó el 15 de junio en la UCI del Gregorio Marañón tras haber pasado en dos ocasiones por los servicios de Urgencias. A la tercera, el protocolo de alerta ante la gripe A hizo posible el diagnóstico. Sin embargo, ya era tarde. Una neumonía complicó su estado y, tras varios días de evolución, la paciente falleció.
Un día antes y ante la gravedad de su evolución, los médicos decidieron practicarle una cesárea. Sin embargo,
este bebé falleció el 13 de juliopor un "error profesional" después de que se le suministrara por vía intravenosa una alimentación preparada para ser suministrada por sonda nasogástrica.
Hasta el mes de agosto -última fecha en la que se hicieron públicos los fallecimientos por gripe A en la región madrileña- murieron tres personas. Tras la muerte de Dalilah M. le siguió el fallecimiento de un hombre de 71 años, afectado en principio por una enfermedad broncopulmonar, que perdió la vida en el hospital de La Paz a mediados de julio.
Posteriormente, el 24 de agosto falleció una mujer, de 48 años, que tenía patologías previas. Por expreso deseo de la familia, la Consejería de Sanidad madrileña no facilitó más datos de la persona fallecida ni el hospital en el que murió. Las últimas informaciones facilitadas por el Ministerio de Sanidad el 17 de diciembre confirmaban que, hasta esa fecha, habían fallecido 232 personas de gripe A en España.
Vacunaciones La campaña de vacunación de la gripe A comenzó el 16 de noviembre con la previsión de que 1,2 millones de personas iban a ser vacunadas en la región.
Entre los grupos de riesgo se incluyeron a los ciudadanos con patologías crónicas de tipo cardiovascular (excluyendo la hipertensión); respiratorio (incluyendo displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma moderada-grave persistente); diabetes mellitus tipo I y tipo II con tratamiento farmacológico; insuficiencia renal moderada-grave; hemoglobinopatías y anemias moderadas-graves, y asplenia.
Del mismo modo, anunciaron que también debían vacunarse aquellos ciudadanos con obesidad mórbida (con un índice de masa corporal igual o superior a 40); enfermos hepáticos crónicos en estado avanzado; enfermos neuromusculares graves; pacientes con inmunosupresión (incluida la originada por infección por VIH o por fármacos o en los receptores de trasplantes); y niños y adolescentes, menores de 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye.
Dentro del personal sociosanitario se incluyó también a todos los trabajadores de los centros sanitarios, de Atención Primaria y hospitalaria, pública y privada así como al personal empleado en residencias de la tercera edad y en centros de atención a enfermos crónicos que tengan contacto continúo con personas vulnerables. También a los profesionales de protección civil, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y bomberos. Para las embarazadas la fecha de vacunación se retrasó hasta el 25 de noviembre.