Opinión

La conferencia de presidentes

Elviro Aranda | Martes 15 de diciembre de 2009
Decía Fernando de los Ríos que "en España falta respeto", y la verdad es que han transcurrido más de setenta años de esas palabras y aún hoy siguen estando plenamente vigentes. La convivencia pacífica y el buen funcionamiento del Estado democrático requieren del respeto a las personas y las instituciones y el comportamiento de algunos partidos políticos y muchos líderes desmienten día a día con sus actos la dignidad que las instituciones se merecen.

Tendría muchos ejemplos para sustentar mi afirmación, pero hoy me quiero ocupar de la posición que los presidentes de las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP han tenido en la cuarta Conferencia de Presidentes. Su aptitud ha sido de boicoteo y descalificación, ni un mínimo atisbo de voluntad de diálogo y acuerdo. Es más, su estrategia estaba cerrada mucho antes de iniciarse la jornada de trabajo. El mejor ejemplo, ¡como siempre!, ha sido la presidenta Esperanza Aguirre que llegaba a primera hora de la mañana y dirigiéndose a los periodistas les decía con desplante chulesco: "tengo ganas de que empiece esto para decirle a Zapatero lo que pienso sobre su política económica y su Ley para la economía sostenible". Y desde luego que lo hizo, cuando le tocó hablar, sin más trámite, le espetó al Presidente: "no te voy a dar un cheque en blanco como deseas. No quiero corresponsabilizarme de las políticas económicas de Zapatero, el campeón del paro" ¡Todo un ejemplo de sentido de Estado y su condición de presidenta de Madrid!

Quién se comporta así se olvida de lo que representa, de las funciones que ostenta y el respeto que debe a los ciudadanos de su Comunidad y de toda España. La Conferencia de Presidentes es el órgano de máximo nivel político de cooperación entre el Estado y las Comunidades Autónomas y ocupa la cúspide del conjunto de órganos de cooperación multilateral. Está formada por el presidente del Gobierno y por los presidentes de las diecisiete Comunidades Autónomas y de las Ciudades de Ceuta y Melilla. No es un órgano más para el debate partidario. Es el órgano que cierra la estructura de cooperación y colaboración de nuestro Estado Autonómico; por ello, aparece en el vértice de las relaciones entre el Estado y las Comunidades Autónomas y, por eso, en sus reuniones participa institucionalmente el jefe del Estado.

La cuarta Conferencia de Presidentes tenía como objetivo más importante poner en común las políticas de todas las administraciones del Estado sobre medidas económicas y de empleo, en un momento en el que la lucha para salir de la crisis y la generación de empleo es una prioridad nacional. Algunos, como la señora Aguirre, pueden pensar que el acuerdo que se reclama es pedirles que se corresponsabilicen de la política de Zapatero. Esa forma de pensar no tiene en cuenta que las Comunidades Autónomas también son Estado y que son ellas las que gestionan competencias básicas para que la lucha contra el paro y la reactivación económica sea una realidad. Las Comunidades Autónomas tienen las competencias exclusivas en política activas de empleo y participan de la coordinación de la política económica, de manera que si queremos que nuestro Estado autonómico actúe con eficiencia y efectividad en situaciones de la gravedad como la que tenemos se requiere la acción conjunta y concertada de todos los niveles de poder (estado, comunidades autónomas y municipios). Por cierto, los municipios que no han participado de esta Conferencia, sí que han demostrado compromiso con el interés nacional de lucha contra el paro gestionando magníficamente el Fondo de Empleo Local.

El PP con su actitud no sólo se desentiende de la lucha contra el paro y niega sumarse a las políticas para reactivar la economía, sino que nuevamente se apropia de las instituciones donde tiene representación o gobierna y las utiliza de modo partidista. Se pueden tener discrepancias ideológicas, y para declararlas y hacerlas públicas está el Parlamento y los medios de comunicación, pero no se puede estar dispuesto a bloquear instituciones y órganos del Estado que han de estar por encima de los "particularismos ideológicos" de unos y otros.

Los perjudicados del fracaso de la Conferencia de Presidentes serán los ciudadanos y, en particular, aquellos que más necesitan que cambien las condiciones económicas: los parados. Mientras tanto doña Esperanza Aguirre,  bien pertrechada de impermeable y paraguas de una conocida constructora, aparece en el Senado y como una hooligan de la extrema derecha lanzar su "botella de gasolina incendiaria" y se vuelve a casa tan contenta. ¡Es la nueva forma de mirar por España!

Elviro Aranda Álvarez
Diputado Nacional socialista

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