Opinión

Más paro, menos protección

Javier López | Viernes 11 de diciembre de 2009
El paro sigue creciendo en Madrid. Más de 117.000 personas paradas se han incorporado al desempleo a lo largo del último año. Más de 448.000 personas paradas en la región. Uno de cada tres parados se ha producido a lo largo del último año. La situación no se va a arreglar de inmediato. Va a durar más allá del inicio de la recuperación económica y, desde luego, mucho después de que comencemos a percibir los aún intangibles brotes verdes.

Se cuentan por decenas de miles las familias madrileñas en las que ninguno de sus miembros adultos cuenta con un trabajo. No es extraño que, en estas circunstancias, haya más familias que solicitan acogerse al derecho de cobrar la Renta Mínima de Inserción, vulgarmente conocida como “salario social”. El último mecanismo de protección social frente a la pobreza y la exclusión social. De hecho, las solicitudes de Renta Mínima se han incrementado un 62 por ciento a lo largo del último año.

Lo extraño, lo duro, lo incomprensible, es que el número de familias que se benefician de la renta mínima no lleguen a 9.300 y hayan crecido en menos de 500, un 5,7 por ciento más, en el hasta ahora más duro año de la crisis y es que las solicitudes han crecido un 62 por ciento, pero las denegaciones se han incrementado hasta el 87 por ciento con respecto al año anterior. Hay dinero para rebajas fiscales para quien decide comprar un BMW. No hay dinero para quien no tiene dinero ni para la propia supervivencia, para mantener una vida digna.

La normativa permitiría que aquellas familias que por motivos excepcionales, en situaciones de extrema gravedad, cobraran la renta mínima. Cabría esperar que en un momento de crisis como el actual, este tipo de concesiones excepcionales, pudieran ser utilizadas con más frecuencia. Lejos de ello, este tipo de concesiones ha disminuido a lo largo del último año. Tiempos duros, Administración endurecida, insensible. Estamos hablando de una media de 415 euros por familia al mes, una ayuda que no consigue apenas mitigar el hambre y la pobreza. Aún más escasa, si tenemos en cuenta que el 43 por ciento de las familias que cobran la Renta Mínima viven de alquiler.

El presupuesto dedicado a la Renta Mínima para 2010 será el mismo que se dedicaba en 2008, incorporando recortes de hasta el -9,6 por ciento en los recursos destinados a los servicios sociales municipales, que son los que intervienen de forma más directa en la gestión cotidiana de la Renta Mínima. Quien acude al recurso de solicitar la Renta Mínima, lo hace en una situación personal y familiar muy extrema. Sin embargo, el tiempo medio de resolución de la solicitud supera ampliamente el plazo legal de tres meses.

Resulta bochornoso que en un momento de crisis profunda, que golpea especialmente a los más débiles, el Gobierno regional gaste decenas de miles de euros diarios en publicidad, propaganda e inauguraciones, mientras decenas de miles de familias madrileñas carecen de recursos alguno y las familias que consiguen acceder a la Renta Mínima, como tabla de salvación extrema, se ven obligadas a vivir con menos de 14 euros al día.

Serán cosas que sólo son entendibles para quienes fían, confían y alaban, sin límites, los beneficios absolutos de la libertad del mercado, el nuevo Dios que todo lo arregla. El ungüento amarillo que para todo sirve y para nada aprovecha.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO Madrid

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