Opinión

Un error del 26.1 por ciento

Rafael Martínez-Simancas | Viernes 11 de diciembre de 2009
Ya puede hacer malabares el consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid pero la explicación de por qué sube el billete de diez viajes del metro-bus no cala ni en una superficie de papel seda. Es verdad que no sube el precio del abono así como el del billete sencillo pero la inmensa mayoría de los usuarios del metro-bus optan por el billete de diez viajes, cuestión de comodidad y de uso.

Y cuando las costumbres están asentadas ir contra ellas resulta difícil ir contra ellas si no se asume que el revolcón puede ser considerable. Al menos en cuestión de imagen y simpatía dónde han perdido cien puntos.

Es cierto, también, que el Consorcio de Transportes no es responsabilidad única del consejero pero sí que sin su autorización no se habrían subido los precios, y que debió evaluar el impacto social de la medida. Al Gobierno regional le quedan quince días para corregir el tiro y buscar otro camino que tenga peor “venta” que “el billetazo”.

Todos los eneros nos crujen con nuevas tasas, es la costumbre. Nada más acabar la última uva empezamos a tragarnos los primeros sapos. Este año a los de la luz y la inmediata subida del IVA propuesta por Zapatero, nos enfrentamos al 26.1 por ciento de aumento del metro, gracias a la consejería de Transportes.

Podrán hacer juegos con espejos pero la subida es atroz, inoportuna y selectiva… afecta sobre todo a los colectivos más desfavorecidos.

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