Madrid

Ayudas para que las empresas sepan nacer... y morir

Celia G. Naranjo | Miércoles 09 de diciembre de 2009
En tiempos de crisis, no solo es importante ayudar a los emprendedores a desempolvar sus ideas y convertirlas en riqueza sino también es preciso conseguir que la extinción de una empresa no se convierta en una tragedia.

Cada apoyo cuenta. Son las personas las que emprenden, y con ello arriesgan no solo su ilusión y su futuro, sino también su patrimonio. Así se puso de manifiesto durante las III Jornadas de Economía de este miércoles, organizadas por Madridiario con el patrocinio de la Escuela de Organización Industrial (EOI), a través del Programa Operativo de Empleo del Fondo Social Europeo (FSE). En ellas los expertos debatieron sobre las ayudas de todas las Administraciones con las que cuenta este colectivo.

Para empezar, un futuro empresario debe tener espíritu emprendedor, pero también capacidad para asumir riesgos, según subrayó Miguel Garrido, director general de la Cámara de Comercio. Una vez que se pone a la tarea, su tiempo es demasiado valioso como para perderlo en 'papeleos', añadió Garrido. Si bien recordó que ahora las ventanillas únicas permiten formalizar una empresa en 48 horas, Garrido advirtió que hay que seguir avanzando en este terreno. No en balde España ocupa el puesto número 146 a nivel mundial en cuanto a las facilidades para crear una empresa.

El otro gran escollo es la financiación. La crisis ha provocado que muchos proyectos que ya cuentan con un plan de viabilidad se queden en un cajón hasta que vengan tiempos mejores "y eso es un lujo que no nos podemos permitir", advirtió Garrido. Por eso, la labor de entidades como Avalmadrid permiten a los emprendedores acceder más fácilmente a la financiación que necesitan para despegar.

Según recordó Fernando Bastarreche, director de Relaciones con Corporaciones Locales y Empresariales del Instituto Madrileño del Desarrollo (IMADE), los emprendedores pueden y deben echar mano de todas las ayudas que existan, desde los servicios de información y asesoramiento de la Comunidad hasta los de la Cámara de Comercio, los viveros de empresas municipales, la Agencia Madrid Emprende o el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio .

Asesores duros
A lo largo de todo este proceso, si bien se insiste en que emprender es posible y deseable, conviene tener en cuenta todos los factores para no fracasar. Por eso, desde la Consejería de Empleo y Mujer de la Comunidad, Álvaro Costas, director del Área de Formación Continua y Emprendedores, indicó que los asesores deben "ser duros", para que los proyectos sean lo más serios y sólidos y, en consecuencia, tengan más probabilidades de sobrevivir.

Con el mismo espíritu actúa el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. El Subdirector general de Fomento Empresarial, Antonio Fermández Ecker, apuntó que se debe abarcar todo el ciclo de vida de las nuevas empresas y acompañar al emprendedor, que con frecuencia se siente solo y desconcertado a la hora de tomar decisiones, también en la consolidación del proyecto.

En cuanto a los negocios rentables que se extinguen por abandono, generalmente por jubilación de su dueño, la Cámara de Comercio y el Ministerio de Industria apuestan por fomentar la transmisión intergeneracional de los negocios. Cuando un empresario sin descendencia, o cuyos hijos han elegido otras formas de ganarse la vida, abandona su actividad no tiene por qué cerrar el negocio al que ha dedicado su vida; a partir de ahora  podrá traspasar el negocio a otros emprendedores interesados en ponerse al frente de una empresa rentable y ya consolidada.

Una "muerte digna"

Pero ¿qué pasa si, a pesar de todas las ayudas y los esfuerzos, la empresa se acaba extinguiendo? Se trata de un asunto que, para la presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias, Inmaculada Álvarez, debe abordarse también como se haría en un hospital en el que, tras analizar el estado de un paciente, se le dirige a los especialistas. A veces, estos determinan que no hay nada que hacer, por lo que hay que enviarla al tanatorio. "La muerte de una empresa no tiene por qué convertirse en una tragedia que se lleve por delante la casa, el coche y hasta el último céntimo del empresario", aseguró. Por eso, aboga por echar una mano a aquellos proyectos que ya están sentenciados, para que aprendan a "bienmorir".

Con todo, un emprendedor quizá termine enfrentándose al fantasma del fracaso. Un espectro al que, según Ángel Asensio, presidente de ASECOM y FEDECOM, no hay que temer, pues un fracaso tiene "un valor incalculable" como aprendizaje. Las grandes empresas, recordó, suelen esconder varios fracasos previos a su éxito, y en el mundo laboral cada vez se valora más el hecho de haber emprendido, pues incluso el propio 'batacazo' enseña más que mil carreras universitarias juntas. Además, Juan del Álamo, coordinador general de Empleo y Desarrollo Empresarial del Ayuntamiento, dijo en el discurso de clausura que muchas grandes empresas se han creado en tiempos de crisis.  "El mayor fracaso es no haberlo intentado", concluyó.

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