Sara Medialdea | Miércoles 02 de diciembre de 2009
Que corren malos tiempos para la lírica es algo que salta a la vista. La mediocridad, la grisura y la cutrez se enseñorean de empresas y partidos políticos, donde en muchas ocasiones sólo medran esos personajes de perfil más que bajo que se rodean de otros aún más zotes para evitar que les hagan sombra. Y así nos va.
Hablamos de crisis de valores en una sociedad en la que triunfa quien vende en pública subasta sus interioridades -cuanto más morbosas, mejor-, el que no tiene escrúpulos, el que dispara a todo lo que se mueve o el amigo del "inventa, que algo queda". Pero el trabajo serio, bien hecho, con fundamento, con mesura y sentido común, basado en argumentos y no en arrebatos, meditado y no vomitado... ese, como las oscuras golondrinas del poeta, no volverá.
Inés Sabanés ha anunciado que no sigue. Bueno, sí que sigue en política, porque para ella es una forma de entender la vida sin la que ya no podría sobrevivir. Pero no ocupará los cargos que hasta ahora cubría en la Asamblea de Madrid. Antes tuvo ya que marcharse del Ayuntamiento de la capital, donde fue muy honrosamente portavoz durante años, y donde las urnas no respaldaron el trabajo serio y esforzado de ella y de su equipo. Lo dicho, malos tiempos para la lírica.
Quienes hemos trabajado cerca de ella sabemos de sus ganas, de su capacidad, de su entrega y de su fe en la posibilidad de cambiar el mundo. A pesar de todo. Y por encima de los muros contra los que tantas veces se ha chocado, dentro y fuera de su formación. En un tiempo en que el estilo "Salsa Rosa" es lo que triunfa en casi todos los ámbitos, reconforta ver que existen personas con "seny" como esta leridana de nacimiento y madrileña de vecindad.
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