Opinión

Escuela 2.0

José Cepeda | Lunes 30 de noviembre de 2009
El viernes pasado tuve la oportunidad de asistir a un programa de televisión para debatir con la consejera de Educación, Lucía Figar, sobre el modelo educativo y el proyecto del Gobierno de España sobre la implantación de la Escuela 2.0.

La denominación de “disparate” a dicho proyecto por parte del Gobierno de Esperanza Aguirre que ha sido incapaz de bajar la ratio de disponer 1 ordenador para cada 10 alumnos en la región que aspira a ser líder en Europa y en el Mundo, es sin duda un muy mal punto de partida. La permanente obsesión por negar cualquier proyecto que venga propuesto desde el Gobierno de España, aunque para ello se quieran aportar desde el Ministerio de Educación más de 10 millones de Euros, para que los niños y los profesores en Madrid tengan más recursos e impulsen un tecnologizado modelo educativo, deja de manifiesto la irresponsabilidad, la visión analógica de un Gobierno regional del siglo pasado y del mismo modo, deja en evidencia, la necesidad de llegar a un acuerdo de Estado, para que la educación en España, deje de ser un instrumento de confrontación política cada legislatura, o simplemente un instrumento de desagravios entre administraciones de distinto color político, como es el caso.

Siempre he sido partidario de tener instituciones fuertes, Estados fuertes, capaces de generar equilibrio, justicia y solidaridad entre sus ciudadanos. Siempre he sido partidario por ello de desarrollar el modelo social europeo hasta sus últimas consecuencias y del mismo modo siempre me he opuesto a la deriva que algunas fuerzas nacionalistas (egoístas) han querido implantar en algunos países europeos, incluido el nuestro, simplemente por la visión socialista (solidaria) del mundo que tengo.

Socialismo y nacionalismo son sencillamente conceptos antagónicos. Y vivir en un mundo globalizado, sin más fronteras que el conocimiento humano, sin duda requiere para la izquierda razonable, algún esfuerzo intelectual más que algunas graves actitudes oportunistas, electoralistas, localistas o simplemente provincianas, en el siglo que todos vivimos.

Por eso cuando escuche el viernes pasado repetir a la Consejera de Educación  los argumentos que esgrimió a la Portavoz de Educación de mi Grupo, Fátima Peinado, en la sesión de control al Gobierno el pasado 12 de Noviembre, me quede perplejo, especialmente cuando para oponerse al proyecto “Escuela 2.0”, (http://www.asambleamadrid.es/resources/Ficheros/Iniciativas/VIII-DS-565.pdf) volvió a insistir en que tenía más de 12 informes negativos sobre ergonomía y problemas visuales para ese modelo de Escuela 2.0.

Según sus argumentos los ordenadores en las aulas no debían existir, por las mismas razón que los niños no deberían ver la televisión, jugar a la PlayStation o a la Nintendo por que puede dañarles la vista, no deberían llevar mochilas o carteras por que les dañan la espalda o simplemente no deberían tumbarse en el sillón de casa, porque pueden generarles desviación de columna, o pasear por la calle. Por lo tanto tener un ordenador que como solo cuesta 250 Euros es muy barato, muy malo y de muy baja calidad (esto lo decía sin saber el precio de los ultraportatiles basados en las nuevas plataformas CULV2.0 de Intel, un tablet o simplemente un netbook) y utilizarlo para aprender en el siglo XXI es un “disparate”, el PP en Madrid propone a través de la Consejera de Educación de Esperanza Aguirre instalar tarimas en todas las aulas y cambiar los ordenadores por la escuadra, el cartabón, la plumilla y el tintero. ¡Que avanzado!

Parece que urge un acuerdo en esta materia entre los principales partidos en este país, es sin duda un gran reto. Pero lo que está claro es que la educación de próximas generaciones, necesita más inversiones y más recursos para toda la comunidad educativa. Más recursos para los profesores que deben tener todo el respeto de la sociedad en unos centros adaptados al siglo XXI y bien dotados.

Nuestro país necesita un gran acuerdo para la Educación en España. La comunidad educativa necesita un impulso importante si queremos realmente desarrollar un nuevo modelo productivo, que haga a nuestro país y sus recursos humanos competir en el mundo, pero lo que está claro es que no podemos estar por más tiempo sometidos a los caprichos de nacionalistas, políticos frentistas o simplemente irresponsables que por su visión analógica o por su ignorancia, confunden el potencial educativo de un ordenador en un mundo interconectado, globalizado y sus posibilidades pedagógicas en las sociedades avanzadas del Conocimiento, con el potencial de una tarima, en pleno siglo XXI.

José Cepeda
Vicepresidente del Grupo Parlamentario Socialista

http://www.josecepeda.es.

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