Alberto Ruiz-Gallardón | Miércoles 25 de noviembre de 2009
Reproducción de la tribuna del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, publicada en el documento de presentación del proyecto de presupuestos municipales del año 2010, en la que justifica las cuentas municipales.
Un doble reto
El presupuesto para 2010 está marcado por la crisis económica en un doble sentido. Por una parte, el Ayuntamiento de Madrid ha tenido que hacer frente a una gran caída de ingresos que condiciona su actividad y, al mismo tiempo, se ve en la obligación de garantizar a los ciudadanos unos servicios que, ahora más que nunca, son imprescindibles muchos de ellos.
Un momento como el actual exige que las administraciones no pierdan de vista su verdadera condición: no son un fin, sino un medio. Es necesario buscar el equilibrio entre aquello que se puede hacer y lo que se debe hacer. Por eso, si durante la pasada legislatura pudimos abordar un importantísimo proyecto de transformación urbana, incrementando la inversión, hoy nuestra prioridad es la de minimizar el impacto de la crisis en la vida de todos los madrileños.
Obviamente, nuestra capacidad de actuación está en función de los recursos de los que disponemos, de forma que para poder prestar a los madrileños todos esos servicios que nos demandan, hemos tenido que garantizar un "suelo de ingresos", sin el cual no podríamos llegar hasta donde ellos mismos nos exigen. Si no hubiéramos adoptado las medidas precisas, escondiéndonos en el miedo a la crítica, hoy tendríamos que afrontar el reproche, mucho más severo, de no poder atender las necesidades reales. Cuando los madrileños nos encomendaron la tarea de dirigir el Ayuntamiento durante cuatro años, lo hicieron sabiendo que siempre actuaríamos desde la responsabilidad, y este presupuesto es una buena muestra de ello. Hemos optado por congelar los impuestos, renunciando incluso a su actualización al IPC, porque consideramos que el momento por el que están atravesando muchas familias madrileñas es extraordinariamente grave. A través de este presupuesto les tendemos la mano, priorizando el gasto social, que es el único que no disminuye, y realizando un enorme esfuerzo de austeridad que nos ha permitido recortar aquellos gastos que, sin ser superfluos, no son esenciales.
La actividad administrativa se redimensiona así, en un presupuesto equilibrado, en los que se integra el esfuerzo de cada madrileño con el de su Ayuntamiento para que entre todos podamos seguir disfrutando de una ciudad que sigue apostando por las personas.
Alberto Ruiz-Gallardón
Alcalde de Madrid.
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