Enrique Villalba | Martes 24 de noviembre de 2009
Los vecinos de Aravaca siguen con un problema sobre sus cabezas. Después de conseguir que se eliminase en agosto la corriente de las líneas de alta tensión (220 kilovoltios) de Otero-Ventas, tras el acuerdo en el Pleno municipal y la aprobación de la Dirección General de Industria regional, y de la de Majadahonda-Ventas todavía están esperando que retiren las torres que están sobre sus casas. La reunión para desbloquear el asunto se realizará el 4 de diciembre.
Como ya adelantó Madridiario entonces, el problema se remonta a hace 20 años. Desde entonces, los vecinos piden la retirada de estas infraestructuras. Cuentan con el apoyo del Defensor del Pueblo y una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 1998 que exigía la retirada de las líneas. Una de las líneas se retiró. Sin embargo, estas dos, a pesar de las reiteradas peticiones de los vecinos continuó en su lugar.
Según explicó la coordinadora general de Urbanismo, Beatriz Lobón, la demora (desde 2003) se debió a que la empresa Iberdrola se tuvo que hacer cargo de las obras de desmontaje e instalación de las galerías de servicio. El pasado mes de noviembre de 2008 se ratificaron los convenios entre el Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid y la eléctrica para la retirada de la línea. En el mes de marzo se aprobó en Pleno la medida y cuatro meses después firmó su aprobación la presidenta regional, Esperanza Aguirre.
Los integrantes de la asociación de vecinos de Osa Mayor explicaron a este diario que, en efecto, se ha retirado la tensión eléctrica, muy peligrosa para la salud. Sin embargo, las estructuras siguen allí y no parece que vayan a retirarse en breve. Los vecinos se han dirigido al Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid e Iberdrola para hallar una respuesta. Hasta ahora sólo han recibido respuesta de la eléctrica.
Carga eliminada
Iberdrola explica en su carta que la eliminación de la carga se produjo al ponerse en servicio la nueva subestación dynamica de Mirasierra (incluida en el 'Convenio para el desmontaje de líneas aéreas de alta tensión y blindaje de subestaciones de intermperie', suscrito entre empresa, Consistorio y Gobierno regional), en los que se nutre la nueva distribución subterránea de las líneas.
Pero queda mucho por hacer, sobre todo a nivel burocrático. Y es que la empresa asegura que el desmontaje de los elementos mecánicos de la instalación requiere la aprobación del proyecto de desmantelamiento del Departamento de Vías Públicas del Ayuntamiento, la Dirección General de Carreteras de la Comunidad de Madrid y el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF). Con anterioridad al desmontaje, también es necesaria la firma de inclusión de la línea Otero-Ventas en el convenio citado anteriormente, actualmente en tramitación.
Tensores provisionales
Los vecinos se muestran muy preocupados porque aseguran que les habían prometido que retirarían las torres y los cables en los meses de julio y agosto. Sin embargo, están como estaban. Sólo se han retirado los cables en la zona del Barrial donde están construyendo casas, pero en las torres colocadas sobre las viviendas no se ha tocado nada. Es especialmente grave, según estos vecinos, la situación de la gran torre de la calle Almanzora. "Este verano hubo un incendio que arrasó toda la parcela donde están situados los tensores (a pie de tierra) que sujetan la estructura, por lo que nos permitimos alertar del peligro latente que vivimos", comenta una portavoz de la asociación. Estos tensores son provisionales y no saben el riesgo que pueden correr bajo esta estructura. Por eso, estaban planteándose una nueva concentración después de la que llevaron a cabo en el mes de abril.
El concejal presidente del distrito, Álvaro Ballarín, explicó a este digital que el 4 de diciembre se reunirán el director general de Industria regional y el director general de Infraestructuras municipal para fijar las fechas de abatimiento de las torres. "Lo más urgente era solucionar la eliminación de la tensión eléctrica. Ahora, aunque con un poco de retraso, podemos felicitarnos de que se vayan a eliminar por fin estas estructuras gracias al entendimiento entre administraciones", comenta el edil. Los vecinos recibieron la noticia con cierta cautela, porque después de 20 años, no saben si la solución va a venir tan rápido.
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