La presidenta del PP regional tiró de los kilómetros de metro, los hospitales, el exitoso programa de colegios bilingües y, especialmente, su política de ayudas y avales a las empresas para sortear la crisis económica. Llovieron como no podía ser de otra manera las críticas a José Luis Rodríguez Zapatero y a sus soluciones "populistas y totalmente equivocadas" para salir de la recesión y Aguirre ofreció por enésima vez sus recetas liberales como la única alternativa posible. Ni una mención a sus rivales en la Comunidad, el PSM y IU-CM, pero sí una oposición feroz al Gobierno Zapatero.
"No se puede salir de la crisis con la mentira", recalcó ante un auditorio enardecido al que no ocultó que la salida "va a exigir sacrificios". Demasiados serán según la oposición para los madrileños y sus servicios públicos -que Aguirre garantiza serán más y mejores pese a haber menor presupuesto-, pero no hubo sitio para la crítica en un auditorio con el atrezzo especialmente preparado para la celebración.
Cobo sigue sin sanción
"Siempre hemos estado al lado de los madrileños y de los que más nos necesitan", cerró Esperanza Aguirre su discurso, instando a los populares a ofrecer a la población las soluciones que esta necesita. Al sonar de nuevo el himno del PP, todos sus consejeros arroparon a la líder en una nueva demostración de que no está sola. A la salida del teatro de Navalcarnero, simpatizantes y vecinos la despidieron al grito de "¡Guapa!", "Eres la mejor", "Sigue así" y "Que Dios te bendiga".
Génova ha permitido y permite hoy que el vicealcalde de Madrid y mano ejecutora de Alberto Ruiz-Gallardón traspasase las fronteras de las críticas y pasase a los insultos públicos sin que le haya costado hasta ahora nada más que una suspensión temporal de militancia. El propio presidente nacional del partido, Mariano Rajoy, abroncó a la lideresa más incluso que a Gallardón por la guerra en Caja Madrid y ni si quiera exigió una disculpa al vicealcalde. La guerra, tras la designación de Rodrigo Rato en Caja Madrid, se ha soterrado pero sigue viva, por lo que Aguirre se refugia en los suyos mientras todos los protagonistas de la disputa interna replantean sus próximos movimiento.