madri+d propone una visita a la Biblioteca Histórica de la UCM en la IX Semana de la Ciencia
Lucía de la Fuente | Jueves 19 de noviembre de 2009
La biblioteca histórica de la Universidad Complutense de Madrid, situada en la calle de Noviciado, es la segunda más grande de la ciudad en cuanto a su fondo histórico, sólo por detrás de la Biblioteca Nacional. Su origen se remonta a la época del Cardenal Cisneros que donó sus adquisiciones. Hoy posee una colección bibliográfica que cuenta con unos 3.000 manuscritos, 725 incunables y unos 100.000 impresos de los siglos XVI, XVII y XVIII. Acudir a una de sus visitas guiadas es una buena oportunidad para conocer un poco más sobre los libros que escribieron nuestros antepasados.
“Cuando se dice que una biblioteca cuenta con un fondo antiguo es que tiene manuscritos y libros impresos anteriores a 1830, es decir, libros artesanales”, afirma Juan Manuel Lizarraga, uno de los bibliotecarios, durante una visita organizada enmarcada dentro de las actividades de la IX Semana de la Ciencia.
Así, Lizarraga explicó a los oyentes que “la ciudad universitaria estaba situada en varias calles del centro de Madrid hasta que durante el reinado de Alfonso XIII se decidió construir un campus donde todas las facultades se juntaran, al estilo americano. Se vivió entonces una situación muy irracional porque cada facultad tenía su propio fondo antiguo. Tan rico patrimonio necesitaba de una instalación que garantizase tanto su conservación como su utilización con fines científicos. Fue entonces cuando a finales de los 90 se decidió rehabilitar este edificio y se centralizaron todos los fondos”.
Y es que esta biblioteca se ha convertido en un referente para cualquier bibliófilo. Las colecciones proceden en su mayoría de las instituciones de enseñanza que a lo largo de la historia han conformado la actual Universidad Complutense, pero también con la aportación de algunas bibliotecas privadas como la del médico Francisco Guerra. Así, pueden encontrarse más de 500 manuscritos de los siglos XVI a XVIII, una colección de más de 700 incunables que incluye ejemplares como ‘La cosmología de Tolomeo’, impresos de los siglos XVI a XVIII, o una pequeña muestra de grabados.
Conservación y restauración
Durante la visita los guías muestran al público facsímiles (reproducciones) de algunos de los ejemplares. “Para consultar los originales es necesario utilizar atriles y, en el caso de los manuscritos en pergamino, guantes. Esto es así porque no queremos dañar las obras y están hechas de un material muy delicado”, subraya otra de la bibliotecarias, Mercedes Cabello.
La visita prosiguió con una parada en el taller de digitalización, donde se muestra el proceso que se sigue para poder colgar los libros en Internet y que así puedan estar al alcance de todos, y finalizó en el taller de Conservación, donde Inmaculada Latorre explicó los diferentes deterioros que puede tener un libro y la manera de restaurarlo.
“Hay veces que los deteriores son desgarros, otras veces se producen por bichos que se comen el papel como roedores o arañas, y también tenemos ejemplos de libros que sufrieron mucho durante la Guerra Civil”, afirma Inmaculada mientras muestra un libro con un agujero producido por el impacto de una bala. “En este caso no lo reparamos porque forma parte de la historia del libro”, añade.
Esta excursión se presenta así como una alternativa muy recomendable dentro del programa de actividades científicas que se desarrollan en la Comunidad de Madrid del 9 al 22 de noviembre.