Laura Biela | Viernes 13 de noviembre de 2009
La capital de España fue el escenario este sábado de una manifestación a favor de la autodeterminación del pueblo saharaui, coincidiendo con el 34 aniversario de la firma de los 'Acuerdos Tripartitos de Madrid'. Este acto representó la entrega del territorio del Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania por parte del régimen franquista.
La protesta comenzó a las 12.00 horas en la Glorieta de Carlos V (Atocha) y terminó en la Puerta del Sol. Al finalizar el recorrido "se leerá un manifiesto y se pedirá que se termine todo este conflicto, antes de que haya una tragedia", afirmó a Madridiario hace unos días el secretario de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS), Miguel Castro. Esta organización y la Plataforma Cívica pro Referéndum en el Sáhara son las principales organizadoras de la marcha.
"Dada la situación actual del conflicto, se espera que participen unas 8.000 ó 9.000 personas", comentaron desde la organización.
Por su parte, Castro destacó que este "es un conflicto provocado por los españoles, ya que desde el último Gobierno franquista, ningún gobierno democrático ha hecho nada para acabar con esta situación". Desde CEAS también resaltaron la necesidad de que la población española se conciencie con esta situación. "Se tiene que hacer frente a los políticos. Estos ven un lado diferente de la situación y tienen que darse cuenta de una vez por todas de lo que está pasando realmente", argumentó Castro.
Un conflicto sin fin
Desde que España abandonó el Sáhara hace ahora 34 años, Marruecos ocupó el territorio y se hizo con todo el poder. Este reino, actualmente de Mohamed VI, echó de sus casas a los saharauis, que tuvieron que refugiarse en Argelia y empezar una vida nueva en un territorio que no era el suyo. Los que se quedaron en el territorio ocupado sufrieron persecuciones, desapariciones, torturas y prisión sin ninguna explicación, según las organizaciones denunciantes.
Muchos de estos saharauis vinieron a España en busca de una nueva vida. "Estoy aquí para mandar dinero a mi familia", comenta uno de los refugiados en Madrid y miembro de la Brigada Sumud del 27 de Febrero, Eluali Dah Omar.
La intención del joven de 27 años no es quedarse a trabajar en nuestro país. "Si me llaman esta noche y me dicen que el Frente Polisario ha decidido volver a la guerra o que el pueblo saharaui ha conseguido la independencia, me voy. Y no regreso a España nunca más", afirma.
"No se dónde acabará todo esto", dijo Eluali, quien sólo ve dos posibles soluciones al conflicto. Una de ellas es volver a la lucha armada. "Prefiero morir luchando por mi libertad que morirme refugiado y pidiendo ayuda", argumenta el joven refugiado. La otra posible solución que ve este saharaui es que ceda el Gobierno español. "Si el Gobierno español cambia de opinión y declara que el Sáhara es para el pueblo saharaui cambiarían las cosas", aclara.
Respecto a la manifestación organizada este sábado, Eluali cree que todos estos actos son sólo una forma de concienciar un poco a la población y de que esta conozca al pueblo saharaui. Sin embargo, "no sirven de nada", afirma. "Si gritas en las manifestaciones, los gobiernos son sordos. Si levantas pancartas y banderas, estos son ciegos", comenta a Madridiario.
Una lucha imposible
Una de las asociaciones que se encarga de ayudar a los refugiados en España es la Comisión Española de Ayuda al Saharaui (CEAR). "Apoyamos jurídico y socialmente a los refugiados que llegan al país", explica a Madridiario el secretario general de CEAR, Alfredo Abad. "Aunque la finalidad de todo esto es defender el retorno de todo los refugiados para que puedan volver a su tierra", explicó.
Abad tampoco ve una solución para este conflicto. "Años atrás hemos estado más cerca de una posible solución, pero ahora estamos más lejos que nunca", aclara. A pesar de no ver un acuerdo en el conflicto, es consciente de que hay mucho trabajo por hacer y que "como país responsable que es España" se tiene que conseguir hacer una política más proactiva en defensa de estas personas.