La zona de baja emisión aprobada por el Ayuntamiento de Madrid recientemente tiene una difícil aplicación, ya que elegir criterios eficientes para prohibir el acceso al centro de la ciudad es complicado debido a la composición del parque móvil. Así quedó resaltado en la mesa redonda sobre contaminación urbana, celebrada en las VII Jornadas de Medio Ambiente y Periodismo Local, de Madridiario.
Madrid, como otras grandes ciudades, tiene unos niveles de contaminación atmosférica que superan las exigencias europeas que entrarán en vigor el próximo año. Para evitarlo, el Ayuntamiento de Madrid aprobó recientemente crear
una zona de baja emisión, donde en caso de incumplimiento de los niveles máximos permitidos, se restringirá la entrada de vehículos.
La idea era que cuando hubiera que aplicar la norma se hiciera según la antigüedad del coche, pero el director general de Calidad, Control y Evaluación Medioambiental del Ayuntamiento, Manuel Tuero, explicó en las Jornadas de Medio Ambiente que, según un estudio municipal realizado en 50.000 vehículos que circulan por Madrid, prohibir que los coches de más de 10 años de antigüedad, salvo los de residentes, no pudieran entrar al centro de Madrid, no tendría apenas efectos, ya que la mayor parte de los vehículos utilizan diésel -que siguen contaminando mucho pese a las mejoras técnicas de los últimos año- y tienen menos de seis años.
Esta era la única medida que tenía previsto aplicarse, ya que el Ayuntamiento siempre ha asegurado que descarta imponer una tasa, como se ha hecho en Londres; y, según un informe jurídico, tampoco podrían utilizar criterios arbitrarios, como destacó Tuero. Con esta base, ¿
se va limitar finalmente la entrada de vehículos? "Hay que hacer algo que reduzca el flujo del tráfico", indicó en respuesta a la pregunta del público, pero no pudo especificar qué. Como solución dijo que la transformación que sí conseguiría reducir la contaminación sería un parque móvil con más coches de gasolina y de pequeña cilindrada.
De momento, lo que está más claro es que es imprescindible introducir mejoras en la flota de taxis y disminuir las emisiones de la Empresa Municipal de Transportes, aunque Tuero
desaconsejó la utilización de biodiésel en los autobuses ya que, aunque emite menos dióxido de carbono (CO2), produce más partículas en suspensión y dióxido de nitrógeno (NO2) -los contaminantes más urbanos- que el diésel convencional. Taxis y autobuses son los causantes del 30 por ciento de las emisiones de Madrid.
Grandes ciudades
La contaminación no es un problema solo de Madrid, sino en general de las grandes ciudades. La subdirectora general de Calidad del Aire y Medio Ambiente Industrial del Ministerio de Medio Ambiente, Maj-Britt Larka, hizo un repaso por los principales problemas de contaminación en España y señaló que el NO2 es un problema exclusivo de las ciudades de Madrid y Barcelona, provocado por el tráfico.
Además, España es uno de los países más afectados por las partículas en suspensión -que provocan problemas respiratorios-, por su cercanía con el Sahara, pero este contaminante también sale de los tubos de escape. El ozono troposférico (O3) es otra de las formas de contaminación contra la que se lucha en casi toda España, ya que la insolación multiplica su presencia.
Por su parte, el subdirector de Conservación del Medio Natural y Calidad del Aire de la Comunidad, Felipe Ruza, afirmó que al igual que en el resto de España los contaminantes que más afectan en Madrid son el dióxido de nitrógeno, el ozono y las partículas. Aunque señaló que en lo que va de año en la región no ha habido ninguna superación de los niveles permitidos, con excepción de la ciudad de Madrid. También aseguró que el Plan Azul, la estrategia de la Comunidad contra la contaminación, está siendo revisado.
Del papel de las empresas en el medio ambiente habló durante la mesa redonda el director de programas de medio ambiente de la Escuela de Organización Industrial, Rodolfo Manuel Ruiz. Según explicó, mientras que en las grandes empresas ya es habitual que las cuestiones medioambientales estén asumidas en la gestión diaria, muchas pequeñas y medianas empresas ven estos asuntos como algo ajeno y costoso a pesar de que las directivas medioambientales ya les afectan, razón por la que es preciso que se formen especialistas en estos campos preparados para los nuevos retos que se presentan.