Contrato temporal que se renueva continuamente, contrato por obra y servicio con derecho a ser despedido en cualquier momento, contrato por el salario mínimo, precariedad... o el paro. Esta es la realidad que la sección de Juventud de UGT denuncia con la campaña 'Jóvenes sí, gilipollas no' y que culminará con una manifestación el 12 de diciembre en Madrid capital bajo el lema 'El trabajo es lo primero, por el diálogo social, que no se aprovechen'.
En Madrid hoy, según los datos recopilados por el sindicato, hay
266.300 parados menores de 35 años, lo que supone el 40,45 por ciento del total. La cifra no deja de crecer, dado que como los jóvenes son lo que sufren una mayor tasa de temporalidad, también han sido los primeros en ser expulsados del mercado laboral. A día de hoy, el 38,47 por cierto de las trabajadoras paradas de Madrid tiene
menos de 35 años, y el 42,37% de los hombres parados también son trabajadores jóvenes.
La secretaria de Empleo y Formación de UGT Madrid,
Nuria Albert, recalca que la situación va a peor, que el paro se está "
cebando con saña" en la población juvenil y que se están rozando tasas de actividad "por debajo del 50%".
En la llamativa 'Jóvenes sí, gilipollas no' el departamento de Juventud ha recopilado un ranking de "
abusos laborales a jóvenes más graves de 2009": "
Me despiden porque sí", "Me hacen
otro contrato con otro periodo de prueba para la misma empresa y mismo puesto de trabajo", "Como soy joven, ni categoría, ni salario, aunque hago
idéntico trabajo que los demás", "Acaba el mes y no me pagan el salario y otras retribuciones", "Llevo toda mi vida laboral con contrato por obra y servicio.
Nunca seré fijo", etc. En estas condiciones la negociación colectiva que quiere la patronal empresarial a nivel nacional no pasa de ninguna manera por "flexibilizar el mercado laboral" todavía más, advierten, y que continúe la pérdida de derechos y poder adquisitivo de los jóvenes.
Menos liberalización, más juventud
Para luchar contra esta situación UGT-Madrid exige, en primer lugar, detener la puesta en marcha del
paquete de medidas liberalizadoras aprobabas el Gobierno de Esperanza Aguirre por pertenecer al mismo "modelo franquista de crecimiento" que, aseguran, ha causado la crisis a base de
ladrillo y especulación. Al contrario, hay que invertir en empresas de base tecnológica que creen empleos de calidad, y que exigen una adecuada formación de los trabajadores.
El cambio de modelo pasa por el fomento y dignificación de la
Formación Profesional; el fomento de las políticas activas de empleo, especialmente aquellas en las que más necesitan los trabajadores jóvenes, como los servicios de orientación e inserción profesional, los
talleres de empleo y casas de oficios y el fomento de la participación en estudios medios y universitarios. En el puesto de trabajo, abogan por evitar la
explotación de los becarios. UGT propone además más contratos formativos y de relevo, en condiciones no discriminatorias por razón de su edad, fomentar la contratación indefinida, potenciar el Observatorio regional de empleo y formación y crear otro de Juventud que estudie la
problemática específica de los jóvenes en cuanto a
emancipación,
cultura,
educación,
movilidad y
vivienda.