Los menores madrileños creen que es relativamente fácil acceder a las mal llamadas 'drogas blandas', como el alcohol, el hachís o el tabaco, y la gran mayoría desconoce totalmente las campañas públicas contra su consumo. Aún peor, el 66'9% por ciento de los estudiantes de la ESO ha tomado alcochol, otro 41% ha probado el tabaco y un 15% ha consumido hachís.
Los datos, "alarmantes" según las autoridades públicas y que deben cuestionarse las acciones públicas de concienciación, provienen del informe proceden de la '
Investigación sobre prevención de consumo de drogas en niños y adolescentes de la Comunidad de Madrid' elaborada por el
Defensor del Menor regional y por la Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente (
UNAD), presentada este miércoles en la Asamblea de Madrid.
Según los datos recopilados tras entrevistar a
600 alumnos de
ocho centros escolares de la región, el 21,8% de los niños de Educación Primaria, de 8 a12 años, ha tomado alguna vez
alcohol, cifra que se eleva a un 66,9 por ciento en el caso de los menores de Educación Secundaria, entre 12 y 17 años. Un 8,3 por ciento de los alumnos de Primaria dice haber probado el
tabaco, cifra que alcanza el 41,2 por ciento en el caso de los menores de entre 12 y 17 años. Posteriormente, en el caso de los alumnos de Secundaria se encuentra el consumo de
hachís con un 15,1 por ciento y las
pastillas un 3,7 por ciento de consumo.
Se enteran por la tele o un amigo
Según explicó en rueda de prensa el Defesor del Menor,
Arturo Canalda, el estudio pone de manifiesto que muchos menores no consideran el alcohol una droga. Las que más conocen los menores son la
cocaína,
marihuana y el
hachís y la mayoría de ellos se han enterado de que existen estas sustancias a través de la televisión, los amigos o porque las han visto consumir en la calle. Así, un 71,3 por ciento de los menores de 12 años conoce la cocaína, que se eleva al 84,9 por ciento en el caso de los de Secundaria. Los mismo ocurre con la marihuana, el hachís, la heroína, el éxtasis, el cristal o las pastillas, estos dos últimos menos conocidos.
Esta combinación de prueba-conocimiento a través de fuentes que no son los padres ni los profesionales sanitarios se une a que incluso los chavales menores de 12 años ven
realmente sencillo acceder al alcochol (un 95,2%), el tabaco (94,3%), la marihuana (55,5%) y las pastillas (53,1%).
El tabaco preocupa más
Los padres y madres en general se preocupan por el consumo de drogas. No obstante, en la comparativa con el mismo estudio realizado en 2001 se percibe que éstos han disminuido su preocupación (del 90 al 63%) porque
sus hijos beban alcohol o consuman cocaína y heroína (-10% y -24%, respectivamente). Contrariamente, ha aumentado la preocupación porque fumen (+20%), porque consuman porros (+7%).
Las
campañas de prevención de drogas son menos conocidas por los alumnos de Primaria en 2009, ya que en 2001 las conocían el 71,48 por ciento de estos menores frente al 68,4 por ciento de los menores de 12 años que afirma no conocer ninguna campaña sobre drogas en 2009. Asimismo, preguntados por si algún amigo consume drogas, el 57,3 por ciento de los menores de 12 años dice que no, hecho que se limita al 23,7 por ciento en los mayores de esa edad. A la hora de pedir ayuda, los alumnos de Primaria prefieren acudir al médico o a un centro de drogas; los de Secundaria, a un centro de drogas o a los amigos.
Según Arturo Canalda, son necesarios más mecanismos de coordinación de los agentes, integrar a los niños en el diseño de programas o actividades fomentar investigaciones sobre factores de riesgo y protección, iniciar la
prevención inespecífica a edades más tempranas y no esperar a momentos de crisis para empezar a abordar los problemas de drogas.