Opinión

Rato en la caja madrileña y todos tranquilos

Pedro Fernández Vicente | Jueves 05 de noviembre de 2009
Un amigo, socialista, me dijo hace unos días, mientras saboreábamos un delicioso café en una larga sobremesa, que Rodrigo Rato, un hombre con fama de buen negociador, había conseguido poner de acuerdo a Rajoy y Zapatero. Los dos soñaban y pensaban que la presidencia de Caja Madrid era un buen lugar para Rato. Una reflexión curiosa que tiene su gracia. Cada uno por un motivo distinto, pero el ex responsable del FMI podría representar una amenaza para los intereses de ambos: un gran candidato para una España tan necesitada de eso que él saber hacer como casi nadie: conducir el día a día de la economía al éxito.

Al parecer todos han estado de acuerdo en que la presidencia de la cuarta entidad bancaria había que dejarla en las mejores manos posibles y así ha sido. Incluso Esperanza Aguirre, si mis informaciones son buenas, fue la primera en proponerle como candidato al alto cargo, pero, por el silencio inicial de Génova, o por otros motivos, que en política siempre son numerosos y no siempre confesables, se vario el rumbo hacia la candidatura de Ignacio González, que finalmente ha renunciado a todo.  Pero ahora las cosas están en su sitio, todos de acuerdo incluido el propio Rato que, a través de Caja Madrid, se convierte en una de las voces importantes del sistema financiero.
El ex Vicepresidente es un lujo para la cuarta entidad bancaria del país. Hasta es posible que su posición en el ranking mejore bajo la dirección de un hombre que ha sido casi todo en el panorama económico nacional y una  personalidad en el mundo, al ocupar la máxima representación del  Fondo Monetario Internacional.

El nuevo presidente de la entidad madrileña, tiene capacidad de gestión, relaciones y contactos de norte a sur y de este a oeste. Un detalle en el que muy pocos le podían, ni siquiera igualar. Al ocupar el cargo Rodrigo Rato todos nos quedamos más tranquilos y seguro que los ahorradores se felicitan. Que su currículo satisface el cargo lo sabemos todos. Lo que desconocemos es si su historial desborda al cargo. Es probable que algunos observadores lo piensen.

Es verdad que su elección para el puesto da lugar a un sin fin de reflexiones y análisis en un sentido y otro, pero tampoco hay que volverse loco y buscar argumentos escondidos donde sólo hay confluencia de intereses, que pueden permanecer así muchos años. Ya saben que nada es más permanente que aquello que hacemos de forma provisional. España, los españoles y las españolas somos así. Rato vuelve a la política madrileña de lleno. Él siempre ha sido una figura reconocida del PP de Madrid y, aunque no ha dejado de serlo a lo largo de este tiempo de ausencia, ahora vuelve a la pomada, como se dice popularmente. Y, por lo que se ve, es bien recibido por todos.

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