Opinión

Sobre polvos y lodos

Pedro Sánchez | Lunes 02 de noviembre de 2009
El PP está de enhorabuena: tras la renuncia de D. Ignacio González, Rato tiene el camino libre para ocupar la Presidencia de la cuarta entidad financiera del país. Si algo queda claro con la crisis de Caja Madrid es que en el PP principios los justos, y si no le gustan, no hay problema, se cambian sin sonrojarse. Tal ha ocurrido con el supuesto liberalismo de unos y de otros. Si no, recordemos al Sr. Rajoy exigiendo hace meses la despolitización de las cajas, y ahora, cuando le conviene, apoyar la candidatura de Rato, una persona que si en este país es conocido es por su perfil político.  

El Sr. Gallardón tampoco se queda corto: de supuesto hombre de estado ha pasado a desestabilizar una institución tan relevante como el Ayuntamiento de Madrid, abrir en canal su grupo, y recurrir ante los Tribunales el proceso de renovación de la cúpula de la Caja. Recurso, por cierto presentado, según él mismo, por considerar intolerable que institución tan importante como el Ayuntamiento de Madrid viera recortado el número de representantes en la Asamblea de la Caja. Pero, claro, ahora que Gallardón sabe que Rato será el Presidente, retira el recurso: impresentable. Entiendo que si el Ayuntamiento de Madrid recurre será porque ve vulnerados sus derechos y no por el nombre de quien vaya a ser su Presidente. De la Sra. Aguirre poco que decir: ha vuelto a demostrar, con su intención de poner al frente de la Caja a una persona cuyo único mérito (si así puede calificarse) es ser su mano derecha y sin experiencia alguna en el sector financiero, que su supuesto liberalismo es de quita y pon: según sople el viento y le convenga no sabemos para qué fines.

Como decía el refrán: de aquellos polvos estos lodos. No sorprende la actuación del PP en Caja Madrid. Ya lo hicieron cuando gobernaban el país, y ahora lo hacen donde pueden: en sus gobiernos autonómicos. Durante sus ocho años de gobierno, el PP, bajo la atenta mirada de Rato, entonces vicepresidente del gobierno de Aznar, privatizó empresas otrora públicas que puso en manos de una nueva clase empresarial dócil a sus intereses y cuyo único mérito consistió en haber sido compañero de pupitre de Aznar y/o estar cerca del poder. De aquella clase empresarial surgió Villalonga y Blesa, hoy presidente saliente de la Caja. Quien le sustituye al frente de la Caja es el padre de la idea: D. Rodrigo Rato. Así que nada nuevo bajo el sol: el escenario habrá cambiado pero la novela ya la conocemos.

Pedro Sánchez
Diputado socialista.

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