Rafael Martínez-Simancas | Domingo 25 de octubre de 2009
Mariano Rajoy, apostado tras el biombo de Alarcón, ha dejado pasar la trama Gurtel hasta que se convirtió en montaña, ha dejado pasar los asuntos de Ric hasta que Ric creció de tal manera que daba ruedas de prensa simultáneas y contradictorias a las de Cospedal, y ha estado en letargo de mandatario durante buena parte de las cuitas que ha tenido su partido. Pero, de repente, ha aflorado su genio para vetar a Ignacio González al frente de Caja Madrid, y de paso ninguneando los acuerdos alcanzados en Madrid entre las distintas fuerzas políticas y sociales, inclúyanse a los sindicatos, Izquierda Unida y el PSM de Tomás Gómez. Pero a Rajoy no le parece adecuado que se alcancen acuerdos en Madrid y propone a un candidato alternativo pasándose por la cintura la autonomía de la “autonomía” madrileña.
La fórmula matemática es la siguiente Rajoy + Arenas = Rato.
Dice Arenas que Rato es el mejor candidato a cualquier institución, si aceptamos el aserto habría que preguntarse por qué no lo eligieron candidato del PP si tan bueno era. Y, en todo caso, también cabe la duda de sí aquellos que no fueron capaces de nombrar al mejor candidato… serán capaces de nombrar al mejor presidente de Caja Madrid.
Lo malo de jugar a las siete y media es que te pasas, o no llegas. Lo decía Don Mendo en la famosa “venganza” que escribió Muñoz Seca. Y el pasarse hay dolor, añadía don Mendo.
Pudiera ser que unos ganaran una Caja y otros perdieran un partido y encima sin hacer “jogo bonito”. Pudiera.
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