De la misma opinión se mostró José Palacios, quien destacó que a lo largo de los próximos domingos volvería a "protestar" por el cierre de la parroquia, ya que "llevan trabajando por la gente más de treinta años y no puede desaparecer". En este sentido, Pedro Rincón, que no reside en la zona pero que se enteró del problema por la prensa, señaló que era "simpatizante" de las protestas de la parroquia, y que estaba "recaudando firmas" para que San Carlos Borromeo no pusiese fin a sus actividades.
Por último, Begoña, ex drogadicta que durante años fue ayudada por los miembros de la parroquia, dijo que esta iglesia le había "salvado la vida" y que su cierre significaría "la ruina" para muchas personas". "Me encadenaría a una ventana si la parroquia se cierra, porque igual que a mí han ayudado a muchas personas y sería un horror", concluyó.