MDO/Efe | Jueves 22 de octubre de 2009
La pegada del brasileño Pato, autor de dos goles en el clásico de Europa entre Real Madrid y Milán (2-3), resucitó al conjunto italiano a costa del equipo del chileno Manuel Pellegrini, que agravó con errores individuales la ausencia de un estilo de juego.
Real Madrid y Milán se atraparon de inicio en un fútbol falto de ritmo. La ilusión de Kaká, en el reencuentro con el equipo que multiplicó su dimensión, tiró de un conjunto que no encuentra la brillantez de un estilo.Las bajas que atacan al conjunto madridista. Impidieron a última hora la titularidad de Gonzalo Higuaín. Permitieron una nueva oportunidad para Benzema. Perdido por momentos sobre el césped, brillante en acciones aisladas.
El duelo entre los dos máximos goleadores de Europa, Raúl e Inzaghi, caía del lado del capitán madridista. Su tanto 68 en su competición preferida. En un partido importante para los que piensan que ya sólo está para marcar en encuentros ante rivales menores.
Debía sentenciar el Real Madrid en la reanudación. Subir el ritmo para mostrar las carencias del rival. Evitar su resurrección, como hizo ante el Roma en la última jornada de la liga italiana. Pero perdonaron Raúl y Kaká. Dos remates del capitán acabaron en manos de Dida, que sacó el guante izquierdo a un disparo cruzado de Kaká con aroma de gol. Parecía muerto el Milán cuando la indiscutible calidad de uno de los veteranos dinamitó el partido.
El colegiado anuló ante el asombro de todos un tanto en propia puerta de Sergio Ramos que provocó una tangana. Ronaldinho golpeó la cara de Raúl. Pepe le lanzó dos patadas recordando una imagen que parecía olvidada.
El Milán resucitó para llevarse el primer triunfo de la historia en el estadio Santiago Bernabéu.