"No tiene sentido utilizar perros de seguridad en el Metro", expresó Paunero durante el acto, mientras varios voluntarios desplegaron pancartas en las que se podía leer: 'A veces los mismos que velan por nuestra seguridad infringen la ley' o 'Nuestra lucha es que sean juzgados por ello'.
Collar punzante como castigo
Según El Refugio, lo que el Juzgado está investigando es lo que supuestamente le ocurrió a 'Lobo', un perro utilizado para vigilancia que fue encontrado por un guarda de seguridad de Metro en las cocheras de la calle Pedro Heredia donde habitualmente Eulen recibe y entrega los animales. Ante la llamada de auxilio del vigilante, la Policía Local acudió al lugar de los hechos y encontró al perro "con heridas sangrantes, producidas al parecer por un collar punzante de castigo", según consta en el informe policial requerido por el Juzgado.
"Lo que pedimos a la presidenta regional, Esperanza Aguirre, es que elimine la existencia de estos animales en el Metro, ya que no fomentan la seguridad y eso, estadísticamente, se puede comprobar, porque lo único que dan es una sensación de seguridad", apuntó Paunero. "Sólo deberían tener canes los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado con personal especializado", agregó.
Concienciación ciudadana
Asimismo, desde la protectora animal han elaborado un comunicado para distribuirlo a los viajeros de la red de Metro en el que se informa de la existencia y situación de los perros que acompañan a los vigilantes del suburbano. En él denuncian la situación de "maltrato" en la que se encuentran ya que son sometidos a unas "condiciones de sobreexplotación, lo que les lleva a enfermar". Además, en el mismo texto añaden que "se llegan a dar casos de perros obligados a seguir trabajando con heridas abiertas, producidas por el uso prolongado de collares punzantes de castigo o enfermedades crónicas".
Por su parte, fuentes de Metro de Madrid negaron que se sometiera a los perros a una explotación de trabajo y añadieron que hay dos turnos de trabajo que no sobrepasan las ocho horas. En cada turno, la empresa responsable lleva al perro vigilante que le toque como 'canero' y ambos valoran si el perro está en condiciones para recorre.