Nino Olmeda | Martes 20 de octubre de 2009
Parecía que lo del proceso electoral en Caja Madrid, en el que se renovarán algunos miembros del Consejo de Administración, los que representan a la Asamblea regional y a algunos ayuntamientos de la región, iba lento pero seguro. La sustitución del Miguel Blesa al frente de la Presidencia de esta entidad crediticia está en la mente de casi todos, y no va más deprisa por que hay un recurso del Ayuntamiento de la capital que pone en cuestión la interpretación de la nueva Ley regional de Cajas de Ahorro, muy criticada, por cierto, por el secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, y por una buena parte de los que han firmado con la presidenta regional, Esperanza Aguirre, un acuerdo de estabilidad que incluye la elección del presidente que decida ella y el reparto de cargos ejecutivos en el Banco Público Madrileño.
Había, y hay, varios aspirantes, entre ellos, el vicepresidente del Gobierno autonómico, Ignacio González; el que fuera todopoderoso, en otros tiempos, en Endesa y gran fichaje de Rajoy para asuntos económicos, Manuel Pizarro; el ministro de Economía en los gobiernos de José María Aznar, Rodrigo Rato; otro de los hombres fuerte de aquella época del centro derecha en el Ejecutivo de España, Luis de Guindos, y alguno más que todavía no ha salido en los papeles. El acuerdo incluye al diputado socialista en la Asamblea de Madrid Jorge Gómez, con muchos años de experiencia en este tipo de entidades crediticias. Sería el candidato de Gómez a la Vicepresidencia de Caja Madrid. Parecía que todo estaba pendiente del fallo sobre el recurso de Alberto Ruiz-Gallardón, pero de pronto este asunto deja el rincón de la espera oportuna y salta a la primera escena.
El primer toque de atención lo da Tomás Gómez, en una rueda de prensa posterior a la reunión de la Ejecutiva del PSM. Advierte que lo de Caja Madrid entra en el área de influencia y decisión del nuevo socialismo madrileño y pide, en silencio, a sus compañeros de Ferraz que dejen de tocar las pelotas con filtraciones de nombres de su gusto. Al día siguiente, alguien filtra que los señores de Ferraz y de Génova han decidido que el presidente de la entidad madrileña será Luis de Guindos y que Miguel Muñiz se hará cargo de la Vicepresidencia, lo que deja en mal lugar los acuerdos de Aguirre y Gómez para Caja Madrid.
Tanto uno como otra respondieron a la filtración interesada asegurando que no saben nada de ese pacto Zapatero-Rajoy y que lo suyo, lo de los dos, sigue adelante. Da la sensación que la comunicación entre los lideres regionales y nacionales de las dos grandes formaciones políticas española no es muy fluida y todo parece indicar que, aunque la decisión formal corresponde a los socialistas y populares madrileños, la solución final contará con el beneplácito activo o pasivo de Zapatero y Rajoy.
Más de uno tiene prisa y nadie se fía de nadie. Gómez se planta ante Ferraz, Aguirre se reafirma ante Rajoy y muchos nos preguntamos ¿qué tiene Caja Madrid para atraer tanto la atención de tantos? ¿Será que, aunque la gestión diaria está en manos de buenos profesionales, por el Consejo de Administración pasan asuntos de interés para muchos, como inversiones que estarían mejor en unas manos que en otras? ¿Será que Caja Madrid puede ser un buen aliado del gobierno que esté en cada momento de sus propuestas electorales? ¿Será que los consejeros están bien tratados por la entidad y son muy ignorados por el partido que puso su nombre en una silla del Consejo de Administración, hasta que son necesarios para algo?
Rajoy no quiere a González, Aguirre dice que su vicepresidente está en la lista preferente, Zapatero no sabemos qué quiere y Gómez quiere que le dejen que decida algo. Por una vez, y sin que sirva de precedente, la presidenta de la Comunidad y el aspirante a que Zapatero lo deje ser el candidato en 2011 coinciden en algo. Ambos ven lo de Caja Madrid en otro color que Zapatero y Rajoy. Colores y gustos hay para todos.
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