El caso Gürtel y la actuación de la dirección nacional del PP en Valencia han soliviantado los ánimos en el PP madrileño. Destacados dirigentes de la formación en Madrid han planteado en Génova 13 la necesidad de que Mariano Rajoy salga de una vez a la palestra e imponga orden sobre Francisco Camps y sus hombres a imagen y semejanza de lo que Esperanza Aguirre ha hecho en la capital.
La reflexión que ocupa a los dirigentes madrileños es que Rajoy ha dejado que la situación en Valencia
se desbordase por confiar en el criterio de Francisco Camps. La consecuencia ha sido que el secretario general del PP valenciano, un
Ricardo Costa a quien el sumario vincula con la presunta trama de corrupción de Francisco Correa, se ha enrocado en su posición, ha
desafiado públicamente a la dirección nacional y ha puesto condiciones para dimitir. Al fin, y a diferencia de la rapidez y "contundencia" con la que aseguran se ha actuado en la capital, Costa sólo se ha avenido a dejar sus cargos después de que Rajoy accediese a revisar su actuación en el Comité de Derechos y Garantías del partido.
Pero lo que realmente ha molestado en la capital es que mientras que Rajoy dio su
apoyo sin fisuras a Camps en plena vorágine durante un mitin ante miles de personas, nadie ha hecho lo propio con Esperanza Aguirre. Bien es cierto, comparten, que la situación es distinta con matices -Camps sí fue imputado por los famosos trajes y Aguirre en cambio era señalada como enemiga por el presunto líder del Gürtel, Francisco Correa, en las conversaciones intervenidas- pero se ha echado en falta ese respaldo a la presidenta. Ella apartó
a Alberto López Viejo, Alfonso Bosch Tejedor y Benjamín Martín Vasco, además de a los alcaldes implicados, de sus responsabilidades de un plumazo y sin necesidad de órdenes de la superioridad.
Si los
votos de Valencia son importantes para Rajoy -fundamentales en su día para llegar a presidente del partido, argumentan- tanto o más lo son los que Aguirre recauda porque en ellos se fundamenta la solidez del PP nacional. Si hay que extirpar la corrupción vinculada al PP (que no del PP, recalcan), debe hacerse de inmediato y con la misma contundencia en todos los frentes.
Costa "no ha hecho nada"
Estas reflexiones le han sido trasladadas personalmente en las últimas semanas a Esperanza Aguirre, según las fuentes consultadas por
Madridiario, pero la presidenta, que este miércoles acudía a un acto público al que asistieron varios alcaldes populares, defiende que el Gürtel tiene una dimensión distinta para Camps ya que ni Ricardo Costa
ni el vicepresidente valenciano, Vicente Rambla -mencionados en el sumario Gürtel-, han sido imputados por el juez. Según Aguirre, Ricardo Costa "no ha hecho nada", y esa es su posición. De momento, y ante un asunto tan espinoso en el que
Rajoy ha estado "ausente" según sus críticos, prefiere ser prudente y no dar ninguna opinión negativa. La posición oficial del PP de Madrid la mantuvo este miércoles el secretario general, Francisco Granados, que trasladó a Costa el "afecto y cariño" de la formación porque "no se le acusa absolutamente de nada".
Para el PSOE en cambio Aguirre no es precisamente el ejemplo a seguir en la trama Gürtel.
Tomás Gómez, secretario general de los socialistas madrileños asegura que las medidas tomadas por la jefa del Ejecutivo con sus imputados destilan un
"tufillo" de acuerdo con sus ex colaboradores para que conserven su escaño en la Asamblea, su aforo y no sean juzgados "como el resto de los españoles". Además, por mucho que los imputados hayan sido apartados -tarde para el PSOE puesto que la última factura a las empresas de Correa es del mismo día en que López Viejo dimitió- de sus puestos y del propio Partido Popular, exige de la presidenta que asuma sus
"responsabilidades políticas". Claro, que lo mismo exige el PP de los imputados socialistas como los de Pinto, el ex alcalde de Leganés, Pérez Ráez, o la secretaria de organización del PSM, Trinidad Rollán.