Opinión

La imagen del PP, el Gürtel y otras cuestiones

Pedro Fernández Vicente | Miércoles 07 de octubre de 2009
Parece que ha llegado el momento de pedir y de exigir explicaciones sobre los trapicheos de eso que se viene llamando el caso Gürtel. El sumario se ha hecho público y es ahora cuando podemos opinar. Es verdad que la justicia todavía no se ha pronunciado, simplemente nos ha enseñado lo que tiene, las declaraciones de unos y otros, las escuchas y el posible escenario en el que ocurrieron los hechos. Falta la decisión judicial de todas esas actuaciones.

Pero, aún así, se pueden ver algunas cosas para ir opinando, para pedir explicaciones aquí y alla y para irnos dando cuenta de la fragilidad de la voluntad humana cuando existe la posibilidad de ganar dinero de forma fácil, aunque con riesgo. Al parecer les merece la pena tentar a la suerte y probar. Si cuela, estupendo. Pero esta vez no ha colado y la claridad que este asunto nos ofrece, pone el dedo en la llaga. Se acabaron las especulaciones, la dirección del PP nacional tiene que coger las riendas de la decencia y, como ya ha hecho Esperanza Aguirre en Madrid, poner en la calle a todos los implicados en estas actuaciones, desmarcarse de la corrupción.

El PP es un ideario y un programa en el que hay mucha gente implicada, convencida de la bondad de sus planteamientos políticos, que trabaja en una misma dirección y que su objetivo, su meta, no es la de engañar a los contribuyentes, sino ayudarlos, sumarse a una labor conjunta para que los ciudadanos; trabajadores, empresarios, artistas o de cualquier otra actividad, consigan una vida mejor. Justo lo contrario de lo que han hecho este grupo de indeseables que se han organizado para utilizar al partido, a la Comunidad y al Pais para enriquecerse, al margen de cualquier planteamiento honrado y honesto. Un comportamiento que no merece ninguna atención que no sea el rechazo y el peso de la ley.

Un asunto, este del Gürtel, que pide a voces la intervención del presidente del partido y de forma contundente, para eliminar hasta el último resto de esa corrupción. La aparición permanente, medida y escalonada en el tiempo de pequeñas corruptelas alrededor del mismo caso, supone un martilleo constante que deteriora la imagen y produce un desgaste en el partido de la oposición, que le impide progresar, de cara a conformarse como auténtica alternativa al gobierno de la nación, en un momento en el que la ciudadanía busca otras opciones porque empieza a no confiar en lo que hay.

A pesar de la situación económica que vive el país, el PP no crece y no lo hace, porque el Gürtel es suficientemente feo. Representa un freno a las aspiraciones de miles y miles de personas que sólo pretenden llevar a cabo un proyecto legítimo y que lo mutilan personajes como estos que sólo les importa su beneficio personal.

Ha llegado el momento de tomar medidas internas, mucho antes de que los jueces se manifiesten. La política lo exige así, porque los ciudadanos no estamos dispuestos a soportar la duda sobre quienes nos gobiernan. Y, al tiempo, quienes gobiernan o pretenden hacerlo, en el Estado, en las comunidades o en los ayuntamientos, además de cumplir la ley, están obligados a vigilar y expulsar a quienes no lo hagan. La lealtad no es con los líderes, ni con los asesores, ni con los diputados. La lealtad es con los ciudadanos que son los que os han elegido.

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