Gran decepción en EE.UU.
Mª Carmen Cruz Martín | Viernes 02 de octubre de 2009
Las bazas de Chicago fueron el legado que iban a dejar los Juegos en la ciudad y la diversidad, pero el impulso Barack Obama no fue suficiente y quedó, contra pronóstico, eliminada la primera.
Puntualmente a las nueve menos cuarto de la mañana daba comienzo la presentación del proyecto de Chicago. Primero intervino el presidente del Comité Olímpico Estadounidense, Larwance Brobst. Le siguió el alcalde de la ciudad, Richard Deley; el presidente y consejero delegado de la candidatura, Patrick Ryan, varios deportistas, uno de los arquitectos del proyecto, Robert Ctvrtlik; la primera dama, Michelle Obama, y finalmente cerró la exposición el presidente Barack Obama.
Entre medias, sendos vídeos en inglés con subtítulos en francés donde deportistas aficionados destacaban las bondades de la ciudad y lo mucho que les gustaría que Chicago acogieran los Juegos Olímpicos de 2016. El lema -"together we can- recordó mucho al usado por Barack Obama en la carrera presidencial -yes, we can-. También se pudo ver una presentación de fotografías de la ciudad acompañado de un blues de U2 como banda sonora.
Michelle Obama comenzó su argumentación recordando que procede de Chicago, donde aprendió que el deporte es un importante nexo. "Con el deporte aprendí que no importaba lo que fueses, sino lo que aportases al juego; me enseñó a competir como iguales". Asímismo ha querido tocar la fibra sensible de los miembros del COI recordando que su padre, que tuvo esclerosis múltiple, fue quien le enseñó estos valores.
La primera dama pidió que se eligiese Chicago "para enseñar al mundo lo que esta ciudad es capaz de hacer" y señaló el importante legado que dejará en la ciudad la celebración de este evento. "Crearemos un legado duradero para la siguiente generación", concluyó diciendo antes de dar paso ella misma a su marido, el presidente de los Estados Unidos, al que calificó alguien que sabe de cambios.
La diversidad de Chicago
Barack Obama quiso destacar de esta ciudad a la que considera "su casa" su diversidad cultural y racial. "Descubrí que Chicago no es la ciudad más americana de Estados Unidos, pero me impresionó por ver gente de un montón de nacionalidades", indicó.
También el presidente estadounidense explicó que Chicago se encuentra "en el corazón de Estados Unidos, un país abierto a todos", así como que la ciudad ha albergado algún que otro gran acontecimiento. Obama calificó la ciudad de Chicago como "metrópoli con la calidez de un pueblo pequeño".
"No se trata del sueño americano, sino del sueño olímpico", continuó diciendo Obama, quien recordó que "estamos en un momento de la historia en el que el
destino de cada país está relacionado con el destino de todos los países" y explicó que "nadie espera que los Juegos Olímpicos resuelvan todo, pero la competición pacífica de deportistas nos une y nos ayuda a entendernos un poquito más entre todos".
Preguntas de los miembros del COI
Al terminar la exposición de Chicago, llegó el turno de las preguntas de algunos miembros del COI. Se les preguntó sobre el traslado de los deportistas por la villa olímpica, sobre la posibilidad de construirse una villa olímpica cerca de la galería de tiro, sobre el legado de la ciudad, sobre las leyes antidopaje y sobre la entrada de extranjeros al país cuando los juegos.
Tan sólo el tema del dopaje se quedó sin respuesta. Todas las demás fueron respondidas por miembros de la delegación estadounidense, unas de formas más claras que otras. E incluso el presidente Obama contestó a la de la entrada de extranjeros asegurando que la gente "se sentirá bien acogida", pero sin llegar a decir nada en concreto al respecto.